Conde Vampiro (clásico)

 P1080019P1080020Esta miniatura fue la primera que me compré “porque me gustaba”. Me explico. A mediados de los 90 yo coleccionaba Elfos Silvanos y debido a mi presupuesto tan sólo podía permitirme comprar miniaturas de ES, ya que sino no acabaría nunca el ejército, como lamentablemente acabó ocurriendo. Un buen día tras un ingreso inesperado (me encontré mil pelas por la calle) corrí a la tienda a comprármela. Todavía recuerdo las caras de mis amigos… ¿Pero tú no hacías Elfos Silvanos?.

La miniatura es obra de Gary Morley y no es nada del otro mundo, pero me gusta. En el libro de ejército de No Muertos para 4ª y 5ª edición sale un dibujo de esta miniatura. En algunos blogs he leído que esta fue la miniatura para el personaje especial Vlad Von Carstein, antes que saliera la miniatura emparejada con Isabella Von Carstein. Desconozco si esto es verdad o no, lo que sí puedo decir es que la miniatura de Morley es anterior a la de Vlad.

El esquema de pintado es un poco al estilo de Drácula de Bela Lugosi (la miniatura se presta). Antaño llevaba una capa que perdí y que he apañado (no es digno de llamarse conversión) con una capa de plástico perteneciente a la matriz de complementos de guerreros del caos.

La peana ha sido decorada con trocitos de cartón para simular el suelo de piedra de una mazmorra o de un castillo… o de Mordheim. Bwa ha ha ha (risa maléfica).

Saludos.

Heinrich Kemmler, Señor de Nigromantes

Heinrich Kemmler es uno de los personajes más veteranos de WFB. Su primera aparición data de la segunda edición de Warhammer, dentro de la campaña Terror of the Lichemaster, acompañado ya en esas fechas por su inseparable ¿amigo? Krell.

Heinrich Kemmler según Dave Gallagher.

Yo lo descubrí en el libro de ejército para los No Muertos de 4ª y 5ª edición, y siempre me ha parecido un personaje cuanto menos curioso. En un mundo poblado de elfos, dragones, señores del caos y ogros… tenemos a Heinrich Kemmler: un simple humano que se niega a convertirse en nigromante no muerto porque sencillamente gusta de los placeres de la vida y quiere poder seguir paladeando ricos vinos. Su historia no tiene desperdicio:

En la primera década del 2400 Heinrich Kemmler ya era un nigromante poderoso. Decide viajar hacia Nehekara, la tierra de los muertos, donde aún gobiernan los Reyes Funerarios. Su deseo es aprender sus oscuros secretos y luego volver al Viejo Mundo para erigir su propio reino. A su vuelta el 2412  toma como a aprendices a varios nigromantes menores, que luego formarán el Concilio de los Nueve.
Los discípulos de Kemmler se sublevan y durante cuatro años la guerra entre estos dos bandos azota Estalia, finalmente el Concilio de los Nueve es derrotado y huye al norte perseguido por los ejércitos de Heinrich. La batalla que representa la aniquilación del Concilio de los Nueve se desarrolla cerca de Quenelles, en Bretonia. Las legiones de los discípulos de Kemmler son aplastadas y su caudillo, el vampiro necrarca Brachnar, huye a su fortaleza en el bosque de Reikwald, en las tierras del Imperio. Durante dos años Kemmler asedia Bogenhafen, la fortaleza de Brachnar, para en el último momento antes de ser rechazado matar al vampiro en un duelo mágico.
El año 2440 Kemmler se infiltra en el castillo Vermisace, morada de Crovan Señor de Nigromantes, en busca de uno de los Libros de Nagash. Heinrich Kemmler es atrapado y encarcelado en las criptas del castillo por espacio de 5 años. Tras un largo cautiverio Kemmler escapa y derrota al Señor de Nigromantes, usando desde ese momento el título en recuerdo de su gran victoria.

Portada de la Campaña "Terror of the lichemaster" por Ian Miller.

Durante los siguientes años Kemmler azota Tilea, donde incluso algunos nobles tileanos le rinden tributo para evitar su ira. En 2475 vuelve a fijar su objetivo en Bretonia y destruye la ciudad de Breganelle, convirtiendo a la totalidad de sus habitantes en vasallos no muertos. El duque de Carcassone lidera un ejército contra Heinrich Kemmler pero es derrotado y su cadáver, así como los de sus caballeros, clavados en estacas junto a la carretera. El rey de Bretonia Theobald II ofrece una enorme recompensa para el que lidere su ejército contra el Señor de Nigromantes.
En 2478 el rey Theobald II descubre el emplazamiento secreto de la fortaleza de Kemmler y se dirigía hacia allí con un ejército. Se produce un asedio pero la poderosa magia del nigromante rechaza a los bretonianos, que se retiran. El rey jura volver y destruir al Señor de Nigromantes. Un año después el rey moviliza un gran ejército en una guerra abierta contra Heinrich Kemmler, logrando derrotarlo aunque Theobald II encuentra su fin a manos de un tumulario. El Señor de Nigromantes consigue escapar por los pelos escabulléndose por túneles secretos.
A finales de 2480 el vampiro Brachnar, asesinado en 2418 por Kemmler,  vuelve a atacar aprovechando la debilidad del nigromante. Kemmler es emboscado en los bosques de Bretonia, en donde tiene lugar una batalla que dura tres días y que culmina con un duelo épico de hechicería. Heinrich Kemmler vuelve a derrotar al vampiro necrarca pero su mente resulta afectada por el poder desatado. El Señor de Nigromantes queda reducido a un pordiosero loco que vagabundea  por las Montañas Grises, incapaz de recordar su verdadera personalidad.
En 2491 Kemmler es sutilmente guiado por manos invisibles hasta el montículo funerario donde se encuentra enterrado el paladín del caos Krell. Los dioses del caos se manifiestan como los artífices de tal encuentro y le ofrecen un pacto: restaurar su poder y su salud mental a cambio de servidumbre. Kemmler acepta y junto con Krell encabezan una horda de no muertos que penetra en Bretonia. Son detenidos en la Batalla de la Maisontaal debido a la traición de sus aliados Skaven y el valor de las tropas bretonianas, lideradas por Tancred el duque de Quenelles.

Heinrich Kemmler

Tres años después tiene lugar la batalla de Puente de Montfort, donde se vuelven a enfrentar el duque de Quenelles y Kemmler. Tras ser abandonado por su mesnada el duque resulta capturado y asesinado por Krell. El Señor de Nigromantes reanima el cadáver de Tancred y lo envía a presentar sus saludos al sucesor de Theobald II: el rey Feramand.
Al cabo de tres años Kemmler fija su objetivo en el bosque de Athel Loren. Pretende adentrarse y reanimar a los muertos que descansan bajo los túmulos funerarios. Su incursión tiene éxito pero finalmente es rechazado y huye a las Montañas Grises.
En la actualidad Heinrich Kemmler es una amenaza para las tierras comprendidas entre Tilea y el Imperio, impredecible y muy astuto anhela su viejo deseo de erigir un reino de no muertos y ser su soberano.