La Batalla por la Tumba de Anurell (Parte 4 y final): EJÉRCITO HISTÓRICO ENANOS DEL CAOS

La última entrada de esta serie pertenece a los malignos enanos del caos, capitaneados por el infame señor de Bzaark, más conocido por Gary Morley.Seguidamente el conocido diseñador de minaturas nos explica su táctica para vencer a los debiluchos elfos…

Los malignos esclavistas enanos del caos.

Personalmente me gustan las batallas basadas en trasfondos históricos y de campaña. Las batallas que relacionadas entre sí forman una campaña son una buena forma de poner a prueba tus habilidades como general. Esta batalla era especialmente interesante, ya que los Altos Elfos son muy rápidos (especialmente si los comparamos con la capacidad de movimiento de los Enanos del Caos), y normalmente disponen de una gran cantidad de Alta magia. Sin embargo, estaba seguro de que los Enanos del Caos eran perfectamente capaces de enfrentarse a ellos.

Decidí organizar un ejército que dispusiera de muchos líderes y mucha magia, utilizando también a mis aliados hobgoblins. Quería que el grueso del ejército pudiera detener a las fuerzas de Robin mientras me dirigía rápidamente hacia la tumba de Anurell.

La magia de los Enanos del Caos está muy relacionada con la fuerza destructiva de los volcanes, por lo que un gran hechicero montado en un Lammasu sería un digno adversario para cualquier mago Alto Elfo. Mi gran hechicero podía tener hasta 4 objetos mágicos, por lo que elegí el libro de Ashur para aumentar a 5 su nivel de magia, disponiendo por tanto de 5 hechizos de los Enanos del Caos. También le equipé con una espada de gigante, que aumentaba su fuerza en 3 puntos, el amuleto del fuego que aumentaba mis posibilidades de dispersar hechizos, y la varita del poder, para poder conservar cartas de energía y utilizarlas posteriormente. Al robar los hechizos le correspondieron Llamas de Azgorh, Tormenta de lava, La maldición del brujo, Nube de ceniza y Erupción que es mi hechizo predilecto, y encarna la imagen que tengo de un hechizo de los Enanos del Caos, ¡o sea, lanzador de lava fundida y nubes de cenizas por todas partes!

Primeros instantes de la batalla.

A continuación me concentré en mi general del ejército, el señor de Bzaark. Montado sobre un Gran Tauro, podría moverse rápidamente por el campo de batalla. Este monstruo es un adversario temible, cuyo aliento de fuego puede debilitar mucho al enemigo antes de llegar al combate cuerpo a cuerpo. El señor de Bzaark estaba equipado con 3 objetos mágicos: un escudo antihechizos para que rebotaran los hechizos, una poción de curación y la espada de obsidiana para poder destruir las armaduras mágicas de cualquier adversario.

Para reforzar el grueso de mi ejército, decidí que todas las unidades tendrían al menos un paladín como oficial del regimiento. La primera elección fue una unidad de Centauros Enanos del Caos al mando de Bultar, que estaba armado con una espada de cobre fulgurante que aumentaba su atributo de ataques en +1. Los Centauros Enanos del Caos cuentan con 2 ataques, una resistencia de 4 y resisten 2 heridas, por lo que forman una unidad mortífera, móvil y resistente, capaz de enfrentarse a la caballería enemiga.

La unidad de Enanos del Caos con trabuco es casi obligada. El fuego de estas miniaturas puede tener efectos devastadores, y en un turno afortunado pueden causar grandes bajas en las filas enemigas. Su paladín estaba equipado con la armadura carmesí de Dargan. Mi intención era que esta unidad apoyara a las unidades de hobgoblins, una de las cuales sería una unidad de jinetes de lobo al mando de Glashruk, un héroe equipado con la espada Buscacorazones y el escudo encantado, que le permitirían repetir sus ataques y aumentar en +1 sus tiradas de salvación respectivamente. La segunda unidad de hobgoblins era una unidad de guerreros al mando de un paladín armado con la espada defensora, que neutraliza uno de los ataques del enemigo.

También incluí una unidad de guerreros Enanos del Caos equipados con armaduras pesadas y hachas a dos manos al mando de un paladín equipado con la espada rebanadora para que el enemigo tuviera un modificador de -2 a la tirada de salvación. Esta unidad sería capaz de poner en apuros a los lanceros Altos Elfos.

La mejor ventaja que los Enanos del Caos tienen sobre los Altos Elfos probablemente es la posesión de máquinas de guerra. Si están emplazadas adecuadamente pueden cambiar radicalmente el curso de cualquier batalla. Para mi ejército adquirí un Cañón Estremecedor y un Lanzacohetes de Muerte. Se trata de modelos impresionantes, y siempre compensan los puntos invertidos en ellos.

Las líneas de batalla convergen.

¡UN ASTUTO PLAN!

 Una vez organizado mi ejército, y teniendo en cuenta las condiciones del despliegue, decidí que los guerreros hobgoblins desplegarían en mi flanco derecho, apoyados por los Enanos del Caos con trabuco y el Lanzacohetes de Muerte. Con ellos esperaba tentar a Robin para que me atacara, y distraer a parte de sus fuerzas, destrozarlas con los proyectiles, y a continuación atacar envolviendo el flanco derecho con los jinetes de lobo.

Emplacé el Cañón Estremecedor en el centro esperando que causara grandes bajas entre las filas élficas, o al menos que contuviera su movimiento. Los Centauros Enanos del Caos apoyarían al Cañón Estremecedor, o contrarrestarían los ataques de la caballería enemiga.

Mientras tanto, en el flanco izquierdo, los lentos pero decididos guerreros Enanos del Caos avanzarían hacia la tumba de Anurell. Con el señor de Bzaark al frente, estarían en posición y dispuestos a actuar cuando llegaran las tropas de Robin.

Mi gran hechicero debía atacar y destruir al mago enemigo. Sabía que Robin incluiría al menos un mago, y esperaba poder derrotarlo con mi hechicero. Lo había convertido en un personaje realmente poderoso, con un nivel de magia de 5, montado y con mucha magia a su disposición. ¡Lo único que podía salir mal eran las tiradas de dado!.

Y hasta aquí ha llegado esta serie de entradas. Espero que hayais disfrutado tanto como yo reviviendo este escenario clásico. ¡Mandadme una foto si jugais una partida!

Saludos.

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La Batalla por la Tumba de Anurell (Parte 2): ESCENARIO

Después de situarnos con el relato de la entrada anterior (pincha aquí si no la has leído aún) veamos las reglas para jugar el escenario. Para mí este informe de batalla tiene mucho del espíritu del juego que había en los inicios de GW. Es sencillo pero muy rico en trasfondo. No agobia con reglas especiales, demostrando que a veces en la sencillez radica el éxito.

Emplazamiento de la Tumba del elfo Anurell y de la batalla.

TRASFONDO

En la época de Bel-Shannar, antes de la guerra contra los Elfos Oscuros, los Altos Elfos recorrieron el mundo en su gran era de exploración. Poderosas naves partieron de Ulthuan cargadas de navegantes, cartógrafos y guerreros para cartografiar las costas de las nuevas tierras, y establecer asentamientos y colonias. Establecieron contacto con los Enanos, y empezó una gran era de comercio y amistad.

En esa época, Anurell era un gran navegante Alto Elfo que recorrió los océanos del Viejo Mundo con su formidable nave dragón. Anurell poseía una antigua joya mágica, llamada la Piedra del Navegante, con la ayuda de la cual podía observar las estrellas, y percibir el flujo y reflujo de las aguas, y el movimiento de los vientos. Gracias a su magia, podía seguir navegando cuando otras naves quedaban rezagadas por falta de viento, o atravesar océanos profundos y localizar estrechos canales navegables entre arrecifes y acantilados.

En 1658 (el año 2739 del calendario imperial), Anurell zarpó de Ulthuan para intentar buscar una ruta oriental hasta Cathay. Un mes después rodeó el cabo sur de las Tierras del Sur, donde mil años más tarde los elfos construirían la fortaleza del Amanecer. El tiempo y los presagios eran propicios, pero al dirigirse hacia el noroeste y penetrar en el mar del Terror, sucedió el desastre.

Su flota fue atacada por un horrendo monstruo marino que surgió de las profundidades para engullir las frágiles naves élficas. Sus repugnantes tentáculos negros y sus cavernosas mandíbulas destrozaron las naves, arrastrándolas a las profundidades, de donde no había escapatoria. Con sus navíos gravemente dañados y con grandes vías de agua, tan sólo la tripulación de Anurell y otra nave pudieron escapar del horror y huir hacia el norte. Tras avistar tierra, Anurell y un grupo de supervivientes llegaron al extremo sur de las Tierras Oscuras, donde establecieron su campamento y se prepararon para resistir el hostil invierno.

Unos meses después estaban sumidos en la desesperación. Las incursiones goblins habían causado muchas bajas, y las enfermedades y el hambre habían hecho estragos. Cuando Anurell murió en combate, sus afligidos camaradas edificaron un gran monolito, bajo el cual enterraron su cuerpo con la famosa Piedra del Navegante. Sin un líder que les guiara, desmoralizados, y temiendo por sus vidas, el harapiento grupo decidió marchar hacia el norte, en vez de permanecer quietos y morir de hambre. En la primavera del año 1659 partieron hacia el norte, hacia la llanura de los Huesos, y nunca más volvió a saberse de ellos.

Siglos después, una expedición procedente de la fortaleza del Amanecer localizó el antiguo monumento. Fue enviado un ejército al mando del señor de Dramalliel para comprobar que fuera realmente la tumba de Anurell, recuperar su cuerpo y la Piedra del Navegante. Cuando la vanguardia del ejército, al mando de Eldril, llegó al lugar, los Altos Elfos fueron atacados por un gran contingente de hobgoblins. Después de una dura lucha, los odiosos hobgoblins fueron rechazados, pero muchos elfos habían muerto. Eldril envió un mensajero al grueso del ejército para que avanzaran más rápidamente, antes que los hobgoblins pudieran reagruparse y atacar una vez más. Los elfos que quedaban esperaron la llegada del ejército, pero al amanecer, el retumbar de los tambores al otro lado de las colinas volvieron a traer su mensaje de muerte…

Robin Dews es el Señor de Dramalliel.

PREPARACIÓN DE LA BATALLA

Cuando acordamos jugar esta batalla, Gary y yo decidimos que sería muy interesante crear una historia en la que enmarcar la confrontación. Si juegas regularmente con los mismos oponentes, este sistema puede hacer que vuestras batallas sean mucho más emocionantes. A veces es difícil saber exactamente qué detalles y qué condiciones de victoria especiales determinados por el trasfondo histórico pueden afectar al resultado de una batalla, pero con un poco de experiencia podrás librar batallas con trasfondos aún más emocionantes.

Gary Morley como el comandante Bzaark de los Enanos del Caos.

TRASFONDO Y DESPLIEGUE

La batalla tuvo lugar un día después de la batalla entre las avanzadillas de los ejércitos de Altos Elfos y de los Enanos del Caos. Decidimos que una unidad de infantería del ejército Alto Elfo desplegaría primero a 30 centímetros o menos de la tumba de Anurell. El ejército de los Enanos del Caos podría desplegar en el área comprendida entre el río y la media colina situada en el borde noroeste de la mesa, y a 45 centímetros o menos del borde de ésta. El resto del ejército Alto Elfo podría entrar en el campo de batalla durante la fase de movimiento del turno 1, por cualquier punto entre el río y la media colina de su borde de la mesa.

El despliegue daba a los elfos la ventaja de poder ver la disposición de las tropas de los Enanos del Caos antes de que sus tropas entraran en la batalla. Sin embargo, al permitir que el ejército de los Enanos del Caos pudiera desplegar en un área de hasta 45 centímetros del borde de la mesa, quedaba compensada con la ventaja que los Altos Elfos tenían sobre los Enanos del Caos a causa de su movimiento superior.

CONDICIONES DE VICTORIA

Las condiciones de victoria de la batalla eran sencillas. Debían aplicarse todas las condiciones de victoria habituales de Warhammer, pero además, los Altos Elfos obtendrían cinco puntos de victoria si al final de la batalla tenían una unidad no desmoralizada a 15 centímetros o menos de la tumba de Anurell. Si los Enanos del Caos lo impedían, o tenían un regimiento no desmoralizado a 15 centímetros o menos de la tumba, los cinco puntos de victoria serían suyos.

Después de disponer el terreno y ponernos de acuerdo en las condiciones, ambos nos dispusimos a organizar nuestros ejércitos.

Hasta aquí “las reglas”. ¿Sencillo, no? En la próxima entrada veremos lso ejércitos históricos que jugaron esa partida.

Os recuerdo la fuente de esta entrada:

Fuente: http://www.zharr-naggrund.poderna.com/index.php

Saludos.

La Batalla por la Tumba de Anurell (Parte 1): TRASFONDO

La Batalla por la Tumba de Anurell es un informe de batalla que estaba incluido en el libro de ejército de los Enanos el Caos, en la 5ª edición de WFB. Los jugadores eran Robin Dews y Gary Morley, que dirigían ejércitos de Altos Elfos y Enanos del Caos.

No recuerdo las veces que leí ese informe pero seguro que fueron muchas. Me encantó el escenario por su simplicidad y su trasfondo. Era algo sencillo pero que tenia gancho y daba pie a crear una bonita histora que contar. Sin duda es más original decir “¿Te he contado nunca cómo derrotaron los Enanos del Caos a los elfos en la batalla por la tumba de Anurell?”, que “El fin de semana pasado jugué con Gary. Altos Elfos contra Enanos del Caos. Yo perdí”. No hay color…

El infome empezaba con un pequeño relato para ambientar la partida. Como el informe es un poco largo, lo iré posteando por partes, para hacerlo más digerible.

Disfrutadlo.

Arrebujándose en su capa, Eldril observó el horizonte. Mientras las estrellas iban desapareciendo con las primeras luces de la mañana, se preguntó si también él estaba destinado a morir en aquella tierra yerma y abandonada.

Tras él, se levantaba un escarpado acantilado oscuro y rocoso, que dominaba a su reducido grupo de guerreros. A su base, rodeado de enredaderas, como si fuera un antiguo tapiz, se erigía el monolito granítico de la tumba de Anurell. Tocó la fría piedra con sus dedos. Siglos atrás, el gran marinero y explorador Alto Elfo Anurell había sido enterrado en ese lugar cuando él y su tripulación embarrancaron en aquella costa. Ahora Eldril se hallaba en la vanguardia del ejército del Señor de Dramalliel, enviado a recuperar los restos de Anurell y recuperar la antigua joya mágica denominada Piedra del Navegante.

Recordó el arduo viaje desde la costa. Habían avanzado sin descanso durante tres días, siguiendo el traicionero camino del oscuro río mientras éste serpenteaba entre los sombríos picos de las montañas. En cuanto avanzaron tierra adentro, Imrallion, el héroe preferido del señor de Dramalliel, había sobrevolado continuamente el ejército, montado en su águila de guerra para explorar el terreno circundante y dar la alerta ante cualquier peligro.

Cuando llegaron al valle donde se encontraba la tumba de Anurell, Imrallion tuvo que regresar para guiar al cuerpo principal del ejército para que pudiera unirse a ellos, y fue entonces cuando tuvo lugar el desastre. Mientras el pequeño grupo de elfos se aproximaba a la tumba, les atacó una manada de lobos montados por unas criaturas malévolas y maliciosas, que Eldril reconoció como hobgoblins. Consiguieron rechazar a las repugnantes criaturas, pero muchos de sus elfos cayeron bajo la lluvia de flechas negras y la ferocidad de la repentina emboscada.

Eldril envió inmediatamente un mensajero al señor de Dramalliel para que avanzara más rápidamente, antes que los hobgoblins pudieran reagruparse para volver a atacar. Durante todo el día había estado escudriñando el cielo, esperaba ver cómo regresaba Imrallion, pero no había ni rastro del poderoso guerrero ni de su águila Garra de Muerte. Al atardecer, las colinas que rodeaban su posición retumbaron con el tronar de los tambores y el bramar de las trompetas. Sus exploradores le informaron que un gran ejército de Enanos del Caos estaba avanzando hacia su posición, alertado sin duda por los despreciables hobgoblins, y poco antes del anochecer pudo ver a dos gigantescas bestias aladas volando muy alto por encima de la tumba. Al principio pensó que eran Imrallion y el señor de Dramalliel que venían a ayudarles, pero cuando las criaturas descendieron pudo comprobar que ambos monstruos estaban envueltos en humo y llamas. Eldril empezó a temer lo peor.

Sabía que los enanos malignos no sabían con qué fuerzas contaba, y era bastante improbable que dieran crédito a lo que les dijeran los hobgoblins. También sabía que si podía mantener su posición ?el grueso del ejército Alto Elfo? con los Yelmos plateados y los Caballeros segadores al frente, llegarían pronto en su ayuda. Tomando una decisión, dispuso los centinelas y acampó para pasar la noche, a la espera del amanecer…

«¿Señor?». Eldril interrumpió sus pensamientos. Ante él había un joven elfo. Sus facciones endurecidas indicaban que era de familia noble, pero en su voz podía percibirse un cierto miedo. Eldril asintió. «Los centinelas informan de movimientos de tropas al norte y al oeste. Creen que los oscuros están preparándose para la batalla». Desde su posición en el centro del claro, Eldril apenas podía distinguir las siluetas de los centinelas en el lindero del bosque. Se dirigió al mensajero. «Bien, camarada. Dispón tus armas y no sientas miedo».

Al salir el sol, la gélida neblina que había cubierto el valle durante toda la noche calando los huesos y los corazones de los guerreros de Eldril, empezó a disiparse poco a poco. Hacia el oeste, el ancho valle se extendía hasta la oscura línea del río. Un centinela llegó corriendo desde el borde del campamento. «Señor, el enemigo se prepara. Puedo verles emplazando sus diabólicas máquinas de guerra en esa colina».

Eldril permaneció en silencio. Observó al mensajero y recordó la batalla del día anterior, la sangre, el miedo y los compañeros muertos. Mientras se ceñía la espada y se preparaba para vender cara su vida, pudo oír un poderoso grito procedente del sur. El triunfante grito resonó en todo el valle. Era el grito de guerra de Dramalliel. El ejército Alto Elfo había llegado…

El informe ha sido hallado en esta magnífica web:

Fuente: http://www.zharr-naggrund.poderna.com/index.php

 

Un saludo.