Briconsejos elementales para el pintado de miniaturas

Recientemente mantuve una breve charla con un chaval que se estaba iniciando en el mundillo de las miniaturas, y mientras pasaba de puntillas sobre el tema del precio y que “todo era mejor en mis tiempos”, empezamos a hablar de pintura. Quiero dejar claro que no soy un maestro de los pinceles, ni tan sólo “usuario avanzado”, pero he pintado bastante y la he cagado bastante más. Le expliqué algún truquillo y un par de batallitas (muy respetuoso el chico, aguantó sin bostezar…) con lo que quedó muy satisfecho. Más o menos estas son mis “perlas de la sabiduría”:

  • Hay una diferencia entre imprimar en blanco y en negro. El negro se usa para miniaturas “oscuras” mientras que el blanco (¿lo adivinas?) para miniaturas con colores más vivos. Haz una prueba: trata de pintar con rojo una superficie imprimada en negro y al lado repite lo mismo pero en una superficie imprimada en blanco. Notarás la diferencia.

    Si un desconocido os ofrece una megacaja de pinturas por la calle. Niños, decid NO.
  • Las cajas de pintura (starter packs o similar) son buenas al inicio para tener una variada paleta de colores, pero huye de las ofertas tipo “megacaja de pinturas”. No eres el primero al que se le ha secado el Rosa Tentáculo sin haberlo usado nunca.
  • La máxima “cuanto más pequeño es el pincel mejor puedo pintar los detalles” es en general falsa. Un pincel medio (como el que viene en los kits de iniciación de Games Workshop) es suficiente. Que no te dé miedo ir a una tienda de bellas artes y comprar pinceles de otras marcas (Escoda, por poner un ejemplo…).
  • El pincel seco mata al pincel, hace que se despunte y que la larga parezca un puercoespín Si sólo puedes tener dos pinceles, que uno sea para pincel seco.
  • La mayoría de pinturas de modelismo se van con agua y un poco de jabón. Si te has manchado la camisa nueva pintando tus goblins nocturnos, no pasa nada, a la lavadora y ya está.
  • Cierra bien los botes cuando acabes de pintar. Mientras estés pintando no importa si se quedan abiertos (¡a menos que estés haciendo una maratón de pintura!).
  • Agita un poco los botes de pintura antes de abrirlos, especialmente si llevan tiempo sin usarse.
  • Hay un paso intermedio entre mojar el pincel en el bote de pintura y aplicar pintura a la miniatura. Este paso es “retirar” la pintura sobrante del pincel en una paleta para no pintar a brochazos. No te preocupes por el despilfarro de pintura, enseguida aprenderás a mojar el pincel (¡sin dobles sentidos!).
  • Los lavados de tinta no son tsunamis de tinta. Inundar la miniatura de tinta a veces no es la mejor solución (de hecho casi nunca). Es mejor dar dos o tres lavados suaves con poca tinta o tinta muy aguada.
  • Puedes fabricar tus propias tintas caseras mezclando un poco de pintura, agua y una gota de lavavajillas (del de fregar a mano, vamos el Fairy de toda la vida…). Las proporciones cada uno las ajusta pero tras un par de ensayos seguro que obtienes un resultado aceptable. Evidentemente no sera como una tinta comprada en tienda pero para salir de un apuro (y de dos) van muy bien.

    Rechace imitaciones.
  • Iluminación. Puede parecer una tontería pero la fuente de luz que nos ilumine es importante. Trata de pintar siempre que puedas con luz solar apoyado por un flexo o similar. El flexo debería llevar una lámpara de bajo consumo. Hay una gama de “luz día” que es la mejor. Antiguamente eran unas bombillas incandescentes (ya extintas) pintadas de color azul.
  • Amplía horizontes. Games Workshop tiene una completa gama de productos para pintura y modelismo, pero no son los únicos. Había muchos fabricantes antes que ellos y actualmente siguen existiendo. Investiga por la red, los foros o en tu punto de venta.

Bueno esto es más o menos un resumen de lo que hablamos. Os invito a compartir anécdotas/truquillos que aquí no aparezcan (que seguro hay muchos), ¡siempre queda algo por aprender!.

Saludos.

Breve biografía de Andy Chambers

El inimitable Andy Chambers.

Andy Chambers trabajó para Games Workshop desde finales de 1989 hasta 2004. Durante 14 años fue uno de los pilares de la compañía y diseñó/colaboró en multidud de juegos (Warhammer Fantasy, Warhammer 40K, Epic 40K y una montaña de artículos en la White Dwarf).
En muchos aspectos Andy es un aficionado al hobby con todas las de la ley, lo que vulgarmente conocemos como un frikazo, bello colectivo entre el que me incluyo. Según el Lexicanum ya de pequeño inventava reglas para los soldados de Airfix y jugaba a rol, principalmente a ESDLA, de donde sacó su afición por las fuerzas del mal en general y los orcos y goblins en particular.

Andy en los 80, cuando era un general del caos.

En el aspecto académico no fue nunca una primera espada pero eso no le impidió matricularse en la carrera de Bellas Artes (bueno mas bien su equivalente en Inglaterra). Antes de graduarse abandonó los estudios ya que descubrío que realmente aquello no le gustaba (¡!). Estuvo bastante tiempo desempleado y fue entonces cuando empezó a jugar a juegos de GW, siendo uno de los primeros Adeptus Titanicus (escrito por Jervis Johnson). Dicho juego trataba de batallas entre titanes en lo que más tarde sería el escenario de Warhammer 40K.

La horda orka del clan Goff de A.C. ¡De aquí salió Gazhkull Thraka!

A finales de 1989 Andy envió una solicitud de empleo a GW que fue rechazada, no dandose por vencido insistió repetidas veces i finalmente consiguió un empleo como “chico para todo” en el estudio de GW, en donde realizó tareas de diseñador de juegos hasta de fotógrafo de la WD.
Finalmente fue “ascendido” a diseñador de juegos y empezó a trabajar en la segunda edición de Adeptus Titanicus, el llamado Space Marine. A lo largo de su carrera Andy ha trabajado en todos los juegos principales de GW, destacando su papel el la 2ª, 3ª y 4ª edición de Warhammer 40K (SU juego).

Andy en un informe de batalla de la WD. ¡Una batalla de 8 jugadores!

No me entretendré en hablar el porqué dejó GW, basta decir que con mirar su trabajo seguro que no es por hacerlo mal. Sin lugar a duda. Después de GW Andy empezó a trabajar para Red Star Games como diseñador freelance y tras un par de trabajos más en la actualidad es el Director Creativo para Blizzard Entertainment, amén de escribir alguna novela para Warhammer.

Principalmente extraído de:

Lexicanum
El descanso del escriba

El ejército invencible

Cuando empecé a jugar a WFB había un amigo dentro de mi grupo de jugadores (que también eran amigos) famoso por ser temible en batalla. Era un adversario temido porque llevaba un ejército del caos casi invencible compuesto por un general del caos cargado de objetos mágicos, un regimiento de guerreros del caos y otro de caballeros del caos. Y con eso se hinchaba a ganar partidas.

La temible infantería del caos. Será la nostalgia pero ahora les veo su encanto a las miniaturas….

Evidentemente por aquellos tiempos teníamos poca o ninguna idea de táctica, y nuestras partidas se basaban en una carga frontal y un sangriento combate. Tras un tiempo aquel jugador se labró una reputación de invencible entre el grupo de amigos, debatiéndose largo y tendido la mejor forma de derrotar a un ejército como aquel.
Particularmente temido era su general del caos (con la marca de Khorne por supuesto) que tenía 10 ataques y encima iba tan cargado de objetos mágicos que debía ir a caballo para mantener el paso (XD). Un ejemplo de combinación culoduresca era equipar a su general con la Espada del Frío o la Espada infernal (ambas mataban si causaban una herida), el Escudo Rúnico del Caos y alguna combinación de recompensas del caos. El hecho de poseer 10 ataques era debido a que de base un general del caos ya tenía 5, y se doblaban por tener furia asesina. Khorne ya podía estar contento con sus paladines.

Libro de ejército para el caos, en la 4ª y 5ª ed de WFB. Luego salió Reino de Caos.

La combinación de objetos era ganadora por si sola, con 10 ataques de F5 y encima “mato si causo una herida” este personaje era el terror en desafíos. El resto del ejército le iba a la zaga y también tenían combinaciones competitivas de objetos mágicos.
Mucho tiempo estuvo como general del caos invicto hasta que todo el grupo de amigos nos apuntamos a un pequeño torneo de WFB que se celebraba en la tienda donde comprábamos las miniaturas. La primera ronda le tocaba jugar contra un general imperial y nuestro caótico amigo ya se relamía pensando en la carnicería. Todos pensábamos igual, pero el resultado no fue el esperado.
El general imperial, un chico algo más mayor y más experimentado que nosotros, “ablandó” un poco el reducido ejército del caos a base de cañonazos, reduciendo considerablemente el número de los caballeros del caos. Viendo que su ejército iba a ser masacrado mi amigo cargó pensando que su general podría salvar la partida, pero el jugador imperial fue más listo e interpuso una unidad de Flagelantes delante de los caballeros, forzando a cargar contra ellos.

Caballeros del caos pertenecientes a la 5º ed. Multicomponentes en plástico y metal. Todo un lujazo en aquellos tiempos.

Evidentemente los caballeros masacraron a los flagelantes, pero no a todos, y siguieron trabados en combate el turno siguiente. Con un movimiento magistral el general imperial atacó por el flanco derecho con una unidad de Caballeros del Lobo Blanco liderados por un héroe, y por el izquierdo con una de pistoleros. El resultado del combate fue desastroso para el bando del caos, perdiendo la fase por -6 con lo cual tuvo que chequear con L4 y fracasó. Los caballeros liderados por el general huyeron y fueron atrapados por los pistoleros, muriendo el general también en el proceso. Mi amigo se quedó blanco pues sus caballeros nunca habían huido ni su general muerto. El resto de la batalla fue un chiste pues cuando los guerreros del caos llegaron al combate cuerpo a cuerpo habían sido diezmados por una unidad de ballesteros y finalmente derrotados por unos “simples” alabarderos.
En aquel torneo aprendimos que no había enemigo invencible y sobretodo a equilibrar las listas, no ya por un tema de trasfondo, sino por no jugar a “todo o nada”.

Saludos.

BONUS: Para los más curiosos contar que el general “caótico” se decepcionó tanto que aparcó sus guerreros del caos en favor de coleccionar Orcos y Goblins debido a que el ganador del torneo jugaba con estos. A los pocos meses dejó de jugar a Warhammer.

El Báculo prohibido debería estar prohibido

La autoría del título de esta entrada no es mía, el copyright es de Paul Sawyer, ex-editor de la WD y (por lo que sé) ex-empleado de GW. La frase está sacada de un artículo de la WD nº39 (edición española) titulado “El espíritu del Juego”, escrito por un colaborador de la WD llamado Dave Cain.

En dicho artículo se daban las opiniones personales de diversos miembros de GW, así como algunos colaboradores, sobre lo que debería ser jugar a warhammer: ser deportivo, fiel al trasfondo y sobretodo amar el placer de jugar por encima del de conseguir la victoria a cualquier precio.

La caja del suplemento Warhammer: Magia de la 5ª ed, con todos sus complementos de cartas, plantillas y mazos de hechizos.

Para la 5ª edición de WFB  existía un suplemento llamado Warhammer: Magia que trataba de precisamente eso, reglas para lanzar hechizos y equipar con objetos mágicos a nuestros héroes. Para los que no conocieron el citado suplemento basta decir que desgraciadamente se prestaba al uso y abuso por parte de los jugadores “culoduros”. En casi todas las partidas se podían ver objetos mágicos y/o combinaciones de estos de forma constante.

Por los campos de batalla se podían ver hechiceros de Tzeencht de nivel 1 montados sobre discos voladores y equipados con la Gema Negra de Gnar (1), destinados a trabarse con nuestro mejor héroe para así sacarlo de la partida. Otro combo clásico era un héroe con poco valor en puntos (un goblin o un skaven por ejemplo)  equipado con el Corazón del Infortunio(2), a modo de terrorista suicida.  Luego estaban clásicos como la Corona del Poder o el Libro de Ashur, que nos permitía tener un hechicero Bretoniano usando magia Nigromántica y levantando cadáveres para que luchen junto a los bravos caballeros del reino.

La carta de objeto mágico correspondiente al infame Amuleto Negro.

No os aburriré con más batallitas sobre las barbaridades que se hacían por aquella época, basta decir que antes de pasar a la 6ª edición del juego se hizo una reforma del sistema de magia que se publicó en la WD, y además se hicieron populares por los torneos de la época varias “reglas de la casa” para tratar de evitar el abuso. La reforma en sí no cambió mucho las cosas pues tan solo algunos objetos mágicos fueron clasificados como disponibles para un ejército tan solo ( un ejemplo fue la Armadura Brillante), y para otros se corrigieron las reglas para hacerlos menos letales ( otro ejemplo: el Hacha de los Verdugos).

Para mí lo más interesante fue la Regla del Veto ideada por Jervis Johnson para  el torneo del personal de GW de aquel año. La regla era muy sencilla, al inicio de la partida cada jugador declaraba todos los objetos mágicos que incluía en su ejército, pero no quién los llevaba. Entonces el rival podía vetar cierto número de objetos mágicos a cambio de conceder al rival puntos de victoria por adelantado.

Un ejemplo práctico:

En una partida Imperio contra No Muertos los dos generales declaran sus objetos mágicos. El general del Imperio desea vetar el Anillo de los Carstein y el Amuleto Negro de su contrincante, mientras que el general No Muerto desea vetar la Corona del Poder que está en el bando imperial.

Antes de empezar la partida el bando No Muerto ya posee 2 puntos de victoria ya que el general Imperial le ha vetado 2 objetos mágicos. Asimismo el bando imperial empieza con 1 punto de victoria por la Corona del Poder vetada por su adversario.

A simple vista puede parecer una regla un tanto inútil pero en su momento ayudó a “reeducar” a muchos generales habituados a ganar mediante los objetos mágicos y no mediante sus tropas y su táctica.  Desgraciadamente se siguieron cometiendo abusos en las listas de ejército por lo que en el cambio a la 6ª edición de WFB los objetos mágicos vieron disminuido su poder considerablemente.

Cartas correspondientes a la 8ª edición de WFB. Vuelve el sistema de mazos de cartas.

Como actualmente ya no juego ni conozco el reglamento lo suficiente como para opinar no comentaré nada sobre los objetos mágicos.  A mi me parece que el sistema de 5ª ed es válido siempre y cuando exista un poco de autoregulación.

(1) La Gema Negra de Gnar era un objeto mágico que hacía que su portador y un enemigo trabado en combate cuerpo a cuerpo se “volatilizaran” del campo de batalla para quedar apartados en un mundo paralelo del que solo salían con un 6, como en el parchís. Era una manera fácil de apartar de la batalla tu carísimo general alto elfo montado en dragón emperador, y de ganarte unos sonoros abucheos.

(2) El Corazón del Infortunio era un objeto mágico que explotaba al morir su portador, pudiendo llegar a causar impactos de F10 que causaban 1D6 heridas. Se podía identificar a dichos héroes porque llevaban un cartel que ponía “pegadme”.

Un poco de mi historia…

Empecé en esto del Warhammer a mediados de los 90, poco después de entrar en el instituto. Unos colegas jugaban y tras un par de visitas a un punto de venta independiente para ver miniaturas me autonconvencí para hacer un ejército de hombres lagarto (¡los dinosaurios molan!, que diría Ross Geller). Jugaba a Warhammer Fantasy y durante aquellos primeros años cambié bastante de ejército, después de los Hombres Lagarto vinieron los Elfos Silvanos, luego los Bretonianos, los Enanos del Caos y finalmente los Guerreros del Caos.

Nunca llegué a tener un ejército verdaderamente completo, tan solo un par de personajes y algunas pocas miniaturas que bastaban para escaramuzas o para las épicas partidas 3 contra 3, en las que se había llegado a ver una coalición de Enanos, No Muertos y Bretonia contra El Imperio, Guerreros del Caos y Altos Elfos.

Pasaron un par de años y de aquel grupo inicial que jugábamos quedamos sólo unos pocos que nos embarcamos en algo nuevo y extraño llamado Warhammer 40.000, que era como el Fantasy pero con tanques y armas pesadas (así nos lo describieron y así se me ha quedado, aunque no sea del todo cierto…). Empecé un ejército de Eldars con el que nunca jugué y tras esto… un parón de año y medio.

Conocí a otro grupo de chavales que jugaban a Warhammer y decidí coleccionar un ejército de Altos Elfos en WFB y otro de la Guardia Imperial en WH40K, una meta bastante alta para mi economía de la época. Aquellos tiempos fueron los mejores del hobby ya que verdaderamente disfrutamos quedando para pintar, hacer escenografía y por supuesto jugar partidas.

Tras “catar” los dos juegos mayoritarios de Games Workshop empezamos a probar con los “Juegos de Especialista”: Blood Bowl y Mordheim principalmente. Todavía se acuerdan en algunos sitios de un equipo de norses más preocupado por repartir mamporros que por anotar touchdowns.

Después de aquella época vino otro parón motivado principalmente por el cierre del punto de venta independiente en el que comprábamos y las chicas otros asuntos que no vienen a cuento.

Actualmente ya no juego porque estoy totalmente desconectado del día a día de GW y sus ediciones de WFB y WH40K (si he de ser riguroso creo que me quedé en la 4ª edición de Fantasy y la 3ª de WH40K), así que me dedico a completar mis ejércitos y a rebuscar por la red miniaturas antiguas.

 

¡Un saludo para todos los Wargamer@s!