Tyrion, príncipe alto elfo.

Este es mi general alto elfo ” genérico. La miniatura es la del príncipe Tyrion esculpida por Gary Morley hace ya unos años. Para mí es uno de sus mejores trabajos ya que en sí la miniatura es un pequeño diorama en sí misma con el cadáver del elfo oscuro bajo el corcel.

Las alas del casco, tanto las del jinete como las del caballo, las perdí y por eso no están pegadas. Afortunadamente la miniatura no queda mal sin ellas.

Tras pintar esta miniatura con el estilo clásico estoy meditando repintar mi ejército de altos elfos. Esto puede parecer una tarea difícil pero en realidad tan sólo hay un par de unidades pintadas…

Saludos.

PD: voy a contar una “batallita”. Esta mini no me trae buenos recuerdos porque la compré en la liquidación de la tienda donde yo compraba las miniaturas. El dueño tuvo que cerrar porque la tienda no le rendía, y eso que él tenía otro trabajo, y encima GW le ahogaba bastante a la hora de hacer pedidos. Una lástima.

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Comentarios sobre de la batalla de Bar Anur.

Tuleann,primer artillero del lanzavirotes de repetición, escudriñó el valle más allá del pequeño bosque y pudo entrever las grotescas formas de los guerreros del caos, avanzando hacia la torre de Bar Anur. Desde el alba la guarnición se hallaba en formación delante de la torre, dispuestos a repeler el ataque del caos. Contaban con una buena cantidad de arqueros y un formidable lanzavirotes de repetición, pero el veterano artillero sabía que sólo eso no bastaría para detenerlos. El noble Elerion lideraba a los lanceros, los pocos que tenían, y juró luchar hasta el último elfo. Tuleann sabía que cumpliría su juramento.

El viento del norte empezó a soplar y los elfos se protegieron con sus capas. De la espesura salió la patrulla de Ithrim, un grupo de veteranos guerreros sombríos. Se dirigieron a hablar con el noble Elerion y luego tomaron posiciones en el flanco izquierdo de la torre. Pocos segundos después un grito de guerra bárbaro inundó el valle y las fuerzas del caos penetraron el los dominios de la guarnición. La batalla iba a comenzar.

En la anterior entrada publiqué un escenario para hacer una pequeña partida de WFB con el fin de “iniciar” a un no-friki al mundo de los wargames, y de paso reciclar a los jugadores que ya hace más de un lustro que no tiran un dado. Como ya hace tiempo que mi pareja me mira raro cuando pinto miniaturas le dije si quería jugar una partida y para sorpresa mía accedió, por lo que el domingo tarde jugamos el escenario.

En general fue bien y dado que jugamos con las reglas de la 5ª edición de WFB no hubo que consultar mucho el reglamento por lo que la partida fue fluida y bastante amena, durando aproximadamente una hora.

 Ante una persona que nunca ha jugado a wargames, que no sabe que és un alto elfo y que desconoce por completo el mundo de Warhammer tan sólo cabía esperar que este fuera derrotado y humillado. Pues no. El derrotado fui yo (y no me dejé ganar, eh…). Durante tres turnos me azotaron todos los virotes y flechas de los altos elfos, reduciendo el número de mis tropas enormemente. Los bárbaros del caos fueron prácticamente aniquilados por los proyectiles aunque tan sólo 2 bárbaros consiguieron derrotar en combate a 5 sombríos, atrapándolos mientras huían. Los mastines corrieron la misma suerte al caer la mayoría en una afortunada andanada del lanzavirotes, y los supervivientes se estrellaron contra un muro de lanzas en una fútil carga.

Mi mejor baza eran los guerreros del caos equipados con armadura pesada y arma de mano adicional. Los podía haber equipado con escudo para estar mejor protegidos pero entonces su movimiento se habría reducido a 8cm y como se trataba de trabarse en combate cuerpo a cuerpo lo antes posible, decidí asumir las bajas y apostar por más ataques. Como iba diciendo mi mejor unidad eran los guerreros del caos y por eso los hice avanzar a través del bosque para protegerlos de los disparos, aunque eso retrasara la carga un turno.

El plan funcionó y finalmente se trabaron con los lanceros elfos, eliminándolos completamente en dos turnos y con desafío entre mi paladín y el paladín elfo. Una vez aniquilados los lanceros me quedé “vendido” en medio del campo de batalla y una ráfaga de virotes me hizo chequear pánico, no superé la tirada y huí. Entonces dí por perdida la batalla pues tan solo quedaba un turno y mi única unidad estaba huyendo.

La batalla me ha servido para recordar (amargamente) la potencia de fuego de los elfos y su maravillosa HP4, si todos sus turnos de dispara hubieran sido “buenos” creo que la partida podría haber acabado en el turno 3.

La infantería del caos, siempre temible en combate cuerpo a cuerpo, no ha defraudado pero los bárbaros tienen muy poca armadura, cosa que los hace unos objetivos muy apetecibles en la fase de disparo. La mayor pega es que las miniaturas son caras en puntos y si las equipamos con armaduras del caos, escudos etc… los regimientos empiezan a costar demasiado. Creo que es mejor incluir algún hechicero para atacar a distancia y unidades de arpías para acosar las máquinas de guerra que no “blindarse” y aguantar los disparos.


En resumen el resultado ha sido bueno. No creo que haya reclutado un alma más para el hobby pero al menos me ha servido para refrescar las reglas de la 5ª edición y darme un par de ideas sobre cómo organizar mi ejército de Guerreros del Caos.

Con su hacha rebosante de sangre élfica Vashanesh lanzó un aterrador grito de guerra, Los lanceros elfos yacían muertos a los pies de su regimiento y pronto la torre sería suya. En pleno éxtasis los guerreros del caos levantaron sus armas proclamando su devoción a Slaanesh y prometiendo más almas para su lascivo placer. Entonces del cielo empezaron a llover virotes afilados. Rolf y Bjaerse murieron empalados por un único proyectil, mientras que Megreaen cayó con un pivote atravesándole el ojo. El desconcierto se apoderó de los guerreros del caos y antes que Vasanesh pudiera poner orden la retaguardia rompió filas y huyó.

Vasanesh decapitó a un guerrero del caos que pasó huyendo por su lado mientras gritaba de rabia, y segundos después se unió a la desbandada general.

La batalla de Bar Anur

La batalla por Bar Anur.

 La Batalla por Bar Anur fue una pequeña escaramuza que tuvo lugar en el reino de Cothique, durante los primeros momentos de la última gran invasión del caos al Viejo Mundo. La pequeña guarnición de la torre de vigía de Bar Anur se enfrentó a una avanzadilla del basto ejército del caos, encargada de eliminar los centinelas para que así el grueso del ejército invasor no fuera descubierto.

Centinelas de Bar Anur.

La guarnición de Bar Anur estará compuesta por 500 puntos de tropas seleccionadas de la lista de ejército para los Altos Elfos. La única excepción es que tan solo pueden incluir un personaje (comandante, héroe o paladín), que será el capitán de la guarnición y actuará como general (a efectos de chequeos de liderazgo etc). Puede estar equipado con objetos mágicos según las reglas de Warhammer. No se permiten hechiceros.

Invasores del caos.

 La partida invasora del caos estará formada por 500 puntos de tropas seleccionadas de la lista de ejército Reino del Caos (Listas de ejército de Guerreros del Caos). La única excepción es que tan sólo se puede incluir un personaje (comandante, héroes o paladín), que será el caudillo de la partida invasora. Puede estar equipado con objetos mágicos según las reglas de Warhammer. No se permiten hechiceros.

Despliegue.

La batalla se jugará en una mesa de 120cmx80cm. La torre de vigilancia de Bar Anur se representará mediante un elemento de escenografía de diámetro máximo 15 cm. Las tropas del ejército Alto Elfo desplegaran a una distancia máxima de 15 cm de la torre de vigilancia, para representar que han sido sorprendidos por las tropas del caos.

Duración de la batalla.

 La batalla tiene una duración de 5 turnos o hasta que uno de los jugadores se rinda.

Puntos de victoria.

 Los puntos de victoria se calcularán según el reglamento de Warhammer. Si al finalizar el quinto turno las tropas del caos tienen un regimiento no desmoralizado a menos de 30 cm de la torre de Bar Anur ganarán 2PV adicionales. Si por el contrario al finalizar la batalla no hay ninguna unidad no desmoralizada del caos a 30cm o menos de la torre, el ejército alto elfo gana 2PV adicionales.

Ejércitos históricos.

 En este apartado se representan los ejércitos que tomaron parte en esta batalla.

Lista de los Altos Elfos.

  • Elerion, paladín Alto Elfo. Armadura ligera, escudo, lanza y la Espada de Oro Marino.

  • Lanceros de Bar Anur (13). Armadura ligera, escudo y lanza.

  • Arqueros de Bar Anur (10). Arco y arma de mano.

  • Lágrimas de Thalui (Lanzavirotes de repetición.) Arma de mano y armadura ligera.

  • Patrulla de Ithrim (5 Guerreros Sombríos). Arcos, escudos y arma de mano.

Lista de los Guerreros del Caos.

  •  Vasanesh, paladín de Slaanesh. (no tiene la marca de Slaanesh). Armadura del caos y Muchos brazos (regalo del caos).
  • 7 Guerreros del caos. Armadura pesada y arma de mano adicional.

  • 10 Bárbaros del Caos. Escudos y arma de mano.

  • 8 Mastines del Caos.

La Batalla por la Tumba de Anurell (Parte 3): EJÉRCITO HISTÓRICO ALTOS ELFOS

Como parte de estas entradas dedicadas al escenario “La batalla por la Tumba de Anurell”, incluyo los ejércitos históricos que tomaron parte en la batalla. Una de las partes que más me gusta de un informe de batalla es cuando los jugadores explican el porqué han elegido luchar con sus listas de ejército confeccionadas de tal o cual manera. Los pros y los contras de algunos regimientos o simplemente la inlcusión de un personaje porque les gusta a miniatura (¡hecho verídico!).

Sin más le damos paso a Robin, o mejor dicho, al Señor de Dramalliel.

Los valerosos Altos Elfos al mando del Señor de Dramalliel.

Robin Dews: Esta era la primera vez que estaba al mando de un ejército Alto Elfo, y estaba realmente impaciente por probarlo en batalla. En los últimos meses, el ejército de Altos Elfos del Estudio de diseño había sido reforzado con numerosas miniaturas, y al consultar el libro Ejércitos Warhammer: Altos Elfos comprobamos que disponíamos de abundante información de trasfondo en la que inspirarnos.

El ejército de Enanos del Caos es relativamente nuevo, y por tanto tenía una idea bastante clara de cuál podía ser su composición. Gary debería elegir tanto el Gran Tauro como el Lammasu, y por tanto consideré que yo también necesitaba algunas criaturas voladoras para moverme rápidamente por el campo de batalla y poder contrarrestar la amenaza que éstos representaban. Estaba casi seguro que su ejército también incluiría tanto el Lanzacohetes de Muerte como el Cañón Estremecedor. Puesto que dispondría de criaturas voladoras, tendría la oportunidad de atacar estas temibles máquinas de guerra y matar o hacer huir a sus tripulaciones.

Mi primera elección fue el general del ejército. Elegí la miniatura de Eltharion montado en el grifo de guerra Ala de Tormenta, y lo armé con la espada de Teclis, para que sus ataques fueran realmente mortíferos.

Mi siguiente elección fue Imrallion, un héroe Alto Elfo montado sobre un águila de guerra. Equipé a este personaje con el amuleto de Hoeth, que le proporcionaría un nivel de magia equivalente al de un hechicero paladín, y la espada de acero punzante que le permitiría impactar automáticamente en combate cuerpo a cuerpo. Mi intención era que este personaje fuera mi unidad de ataque aeromóvil, encargada de atacar a las máquinas de guerra y a los Enanos del Caos vulnerables. Al tomar las cartas de hechizo, Imrallion obtuvo la Tempestad e Invocación infernal, disponiendo por tanto de una considerable potencia destructiva en sus manos.

Mis dos últimos personajes principales fueron un gran mago Alto Elfo y el portaestandarte de batalla.

Monté al gran mago en un unicornio (porque es una miniatura que me encanta) y lo equipé con el báculo del cráneo de Kaloth y el Corazón del infortunio. El báculo del cráneo es una mortífera arma de combate cuerpo a cuerpo, capaz de absorber el alma de tu enemigo si es impactado y no supera un chequeo de Liderazgo.

El báculo es especialmente útil si estás luchando contra un personaje poderoso capaz de resistir varias heridas, ya que un sólo impacto puede destruirle sin posibilidad de tirada de salvación. Al elegir sus hechizos, los tomé todos del mazo de Alta magia, y tuve suerte, ya que robé los hechizos Ataque de piedra, Fascinación de Teclis, Fulgor de Finreir y Disipación de magia.

Estos hechizos representaban un equilibrio perfecto entre hechizos ofensivos, defensivos, y de movimiento, y disponía de un arma definitiva si era atacado con magia.

Para el portaestandarte de batalla utilicé la miniatura de auriga de Tiranoc. Quería que fuera capaz de seguir el paso de los Caballeros segadores y de los Yelmos plateados, pero también que fuera una unidad de combate potente por sí misma. Utilizado adecuadamente, un carruaje a la carga puede ser una arma letal, e invertí 100 puntos más para convertir el estandarte en un pabellón de batalla, que le proporcionaría 1D6 adicional al resultado del combate, más que suficiente para hacer retroceder incluso a un regimiento grande de Enanos del Caos.

El Señor elfo Dramalliel lucha en las alturas con el maligno hechicero enano del caos Zhrazak.

Al adquirir mis tropas, mi primera elección fue de dos regimientos de arqueros. Según las reglas especiales que habíamos acordado para la batalla, antes que nadie empezara a desplegar, podía desplegar una unidad de arqueros a 15 centímetros o menos de la tumba. Decidí utilizar uno de mis regimientos de arqueros (los Flechas plateadas de Eldril) para esta misión. Su misión sería mantener a los Enanos del Caos alejados de la tumba hasta el final de la batalla. Era una decisión bastante arriesgada, ya que desde su posición en el campo de batalla, sus líneas de tiro quedarían obstruidas por los bosques del límite del claro. Sin embargo, los arqueros Altos Elfos también son buenos guerreros. Si alguna unidad de Enanos del Caos lograba acercarse suficiente para cargar contra ellos, sabía que serían capaces de resistir el ataque.

La segunda unidad de arqueros permanecería junto al grueso principal del ejército. Aunque nunca me había enfrentado a un Cañón Estremecedor en una batalla, sabía que representaba un gran peligro. Incluso si no me impactaba directamente, el efecto de las vibraciones podía impedir o entorpecer mis movimientos. No podía permitir que esto sucediera, ya que era esencial para mi estrategia que pudiera llegar rápidamente a la tumba para reforzar a los arqueros que la defendían. Por tanto, decidí desplegar a estos arqueros delante del Cañón Estremecedor para poder matar a su dotación y evitar que dispararan.

El resto de mi ejército estaba formado por la Guardia del Fénix y un regimiento de lanceros Altos Elfos. La misión de estas dos unidades era aproximarse rápidamente al ejército de Enanos del Caos para enfrentarse a ellos en combate cuerpo a cuerpo. Estaba seguro que con la excepción de los trabucos, con su mortífera potencia de disparo, mis tropas eran las adecuadas para la ocasión.

Los Yelmos Plateados huyen mientras el general enano del caos se enfrenta al gran mago alto elfo.

EL PLAN DE BATALLA

Mi plan de batalla era muy simple (¡como posteriormente pudo comprobarse, con algunos graves defectos!). Los Yelmos plateados cruzarían rápidamente el claro, para reforzar la posición de los arqueros de Eldril junto a la tumba de Anurell. Los Caballeros segadores y el portaestandarte de batalla rodearían la colina para atacar a los jinetes de lobos y a los enanos con trabucos antes que estos últimos pudieran causar demasiadas bajas entre mis tropas. A la primera oportunidad enviaría mis criaturas a volar alto, tanto para amenazar a las máquinas de guerra enemigas como para atraer al Gran Tauro y al Lammasu. Ambos monstruos causan terror, y fácilmente podrían hacer huir a mis tropas. Si podía alejarlos del suelo, mi ejército podría maniobrar libremente, y esperaba que en una batalla aérea, mi general y mi héroe pudiesen resistir su ataque. Puesto que la batalla se prolongaría tan sólo cuatro turnos, la velocidad era esencial; mi ejército no podría vencer en una larga batalla de desgaste. Finalmente, intentaría eliminar las dotaciones de sus máquinas de guerra con el segundo regimiento de arqueros y el lanzavirotes de repetición.

Y hasta aquí los comentarios del Mr. Dews. En la próxima entrada Gary Morley nos explicará cómo y porque confeccionó su lista de enanos del caos.

Recordar la fuente de esta entrada:

Fuente: http://www.zharr-naggrund.poderna.com/index.php

Saludos.

La Batalla por la Tumba de Anurell (Parte 2): ESCENARIO

Después de situarnos con el relato de la entrada anterior (pincha aquí si no la has leído aún) veamos las reglas para jugar el escenario. Para mí este informe de batalla tiene mucho del espíritu del juego que había en los inicios de GW. Es sencillo pero muy rico en trasfondo. No agobia con reglas especiales, demostrando que a veces en la sencillez radica el éxito.

Emplazamiento de la Tumba del elfo Anurell y de la batalla.

TRASFONDO

En la época de Bel-Shannar, antes de la guerra contra los Elfos Oscuros, los Altos Elfos recorrieron el mundo en su gran era de exploración. Poderosas naves partieron de Ulthuan cargadas de navegantes, cartógrafos y guerreros para cartografiar las costas de las nuevas tierras, y establecer asentamientos y colonias. Establecieron contacto con los Enanos, y empezó una gran era de comercio y amistad.

En esa época, Anurell era un gran navegante Alto Elfo que recorrió los océanos del Viejo Mundo con su formidable nave dragón. Anurell poseía una antigua joya mágica, llamada la Piedra del Navegante, con la ayuda de la cual podía observar las estrellas, y percibir el flujo y reflujo de las aguas, y el movimiento de los vientos. Gracias a su magia, podía seguir navegando cuando otras naves quedaban rezagadas por falta de viento, o atravesar océanos profundos y localizar estrechos canales navegables entre arrecifes y acantilados.

En 1658 (el año 2739 del calendario imperial), Anurell zarpó de Ulthuan para intentar buscar una ruta oriental hasta Cathay. Un mes después rodeó el cabo sur de las Tierras del Sur, donde mil años más tarde los elfos construirían la fortaleza del Amanecer. El tiempo y los presagios eran propicios, pero al dirigirse hacia el noroeste y penetrar en el mar del Terror, sucedió el desastre.

Su flota fue atacada por un horrendo monstruo marino que surgió de las profundidades para engullir las frágiles naves élficas. Sus repugnantes tentáculos negros y sus cavernosas mandíbulas destrozaron las naves, arrastrándolas a las profundidades, de donde no había escapatoria. Con sus navíos gravemente dañados y con grandes vías de agua, tan sólo la tripulación de Anurell y otra nave pudieron escapar del horror y huir hacia el norte. Tras avistar tierra, Anurell y un grupo de supervivientes llegaron al extremo sur de las Tierras Oscuras, donde establecieron su campamento y se prepararon para resistir el hostil invierno.

Unos meses después estaban sumidos en la desesperación. Las incursiones goblins habían causado muchas bajas, y las enfermedades y el hambre habían hecho estragos. Cuando Anurell murió en combate, sus afligidos camaradas edificaron un gran monolito, bajo el cual enterraron su cuerpo con la famosa Piedra del Navegante. Sin un líder que les guiara, desmoralizados, y temiendo por sus vidas, el harapiento grupo decidió marchar hacia el norte, en vez de permanecer quietos y morir de hambre. En la primavera del año 1659 partieron hacia el norte, hacia la llanura de los Huesos, y nunca más volvió a saberse de ellos.

Siglos después, una expedición procedente de la fortaleza del Amanecer localizó el antiguo monumento. Fue enviado un ejército al mando del señor de Dramalliel para comprobar que fuera realmente la tumba de Anurell, recuperar su cuerpo y la Piedra del Navegante. Cuando la vanguardia del ejército, al mando de Eldril, llegó al lugar, los Altos Elfos fueron atacados por un gran contingente de hobgoblins. Después de una dura lucha, los odiosos hobgoblins fueron rechazados, pero muchos elfos habían muerto. Eldril envió un mensajero al grueso del ejército para que avanzaran más rápidamente, antes que los hobgoblins pudieran reagruparse y atacar una vez más. Los elfos que quedaban esperaron la llegada del ejército, pero al amanecer, el retumbar de los tambores al otro lado de las colinas volvieron a traer su mensaje de muerte…

Robin Dews es el Señor de Dramalliel.

PREPARACIÓN DE LA BATALLA

Cuando acordamos jugar esta batalla, Gary y yo decidimos que sería muy interesante crear una historia en la que enmarcar la confrontación. Si juegas regularmente con los mismos oponentes, este sistema puede hacer que vuestras batallas sean mucho más emocionantes. A veces es difícil saber exactamente qué detalles y qué condiciones de victoria especiales determinados por el trasfondo histórico pueden afectar al resultado de una batalla, pero con un poco de experiencia podrás librar batallas con trasfondos aún más emocionantes.

Gary Morley como el comandante Bzaark de los Enanos del Caos.

TRASFONDO Y DESPLIEGUE

La batalla tuvo lugar un día después de la batalla entre las avanzadillas de los ejércitos de Altos Elfos y de los Enanos del Caos. Decidimos que una unidad de infantería del ejército Alto Elfo desplegaría primero a 30 centímetros o menos de la tumba de Anurell. El ejército de los Enanos del Caos podría desplegar en el área comprendida entre el río y la media colina situada en el borde noroeste de la mesa, y a 45 centímetros o menos del borde de ésta. El resto del ejército Alto Elfo podría entrar en el campo de batalla durante la fase de movimiento del turno 1, por cualquier punto entre el río y la media colina de su borde de la mesa.

El despliegue daba a los elfos la ventaja de poder ver la disposición de las tropas de los Enanos del Caos antes de que sus tropas entraran en la batalla. Sin embargo, al permitir que el ejército de los Enanos del Caos pudiera desplegar en un área de hasta 45 centímetros del borde de la mesa, quedaba compensada con la ventaja que los Altos Elfos tenían sobre los Enanos del Caos a causa de su movimiento superior.

CONDICIONES DE VICTORIA

Las condiciones de victoria de la batalla eran sencillas. Debían aplicarse todas las condiciones de victoria habituales de Warhammer, pero además, los Altos Elfos obtendrían cinco puntos de victoria si al final de la batalla tenían una unidad no desmoralizada a 15 centímetros o menos de la tumba de Anurell. Si los Enanos del Caos lo impedían, o tenían un regimiento no desmoralizado a 15 centímetros o menos de la tumba, los cinco puntos de victoria serían suyos.

Después de disponer el terreno y ponernos de acuerdo en las condiciones, ambos nos dispusimos a organizar nuestros ejércitos.

Hasta aquí “las reglas”. ¿Sencillo, no? En la próxima entrada veremos lso ejércitos históricos que jugaron esa partida.

Os recuerdo la fuente de esta entrada:

Fuente: http://www.zharr-naggrund.poderna.com/index.php

Saludos.

La Batalla por la Tumba de Anurell (Parte 1): TRASFONDO

La Batalla por la Tumba de Anurell es un informe de batalla que estaba incluido en el libro de ejército de los Enanos el Caos, en la 5ª edición de WFB. Los jugadores eran Robin Dews y Gary Morley, que dirigían ejércitos de Altos Elfos y Enanos del Caos.

No recuerdo las veces que leí ese informe pero seguro que fueron muchas. Me encantó el escenario por su simplicidad y su trasfondo. Era algo sencillo pero que tenia gancho y daba pie a crear una bonita histora que contar. Sin duda es más original decir “¿Te he contado nunca cómo derrotaron los Enanos del Caos a los elfos en la batalla por la tumba de Anurell?”, que “El fin de semana pasado jugué con Gary. Altos Elfos contra Enanos del Caos. Yo perdí”. No hay color…

El infome empezaba con un pequeño relato para ambientar la partida. Como el informe es un poco largo, lo iré posteando por partes, para hacerlo más digerible.

Disfrutadlo.

Arrebujándose en su capa, Eldril observó el horizonte. Mientras las estrellas iban desapareciendo con las primeras luces de la mañana, se preguntó si también él estaba destinado a morir en aquella tierra yerma y abandonada.

Tras él, se levantaba un escarpado acantilado oscuro y rocoso, que dominaba a su reducido grupo de guerreros. A su base, rodeado de enredaderas, como si fuera un antiguo tapiz, se erigía el monolito granítico de la tumba de Anurell. Tocó la fría piedra con sus dedos. Siglos atrás, el gran marinero y explorador Alto Elfo Anurell había sido enterrado en ese lugar cuando él y su tripulación embarrancaron en aquella costa. Ahora Eldril se hallaba en la vanguardia del ejército del Señor de Dramalliel, enviado a recuperar los restos de Anurell y recuperar la antigua joya mágica denominada Piedra del Navegante.

Recordó el arduo viaje desde la costa. Habían avanzado sin descanso durante tres días, siguiendo el traicionero camino del oscuro río mientras éste serpenteaba entre los sombríos picos de las montañas. En cuanto avanzaron tierra adentro, Imrallion, el héroe preferido del señor de Dramalliel, había sobrevolado continuamente el ejército, montado en su águila de guerra para explorar el terreno circundante y dar la alerta ante cualquier peligro.

Cuando llegaron al valle donde se encontraba la tumba de Anurell, Imrallion tuvo que regresar para guiar al cuerpo principal del ejército para que pudiera unirse a ellos, y fue entonces cuando tuvo lugar el desastre. Mientras el pequeño grupo de elfos se aproximaba a la tumba, les atacó una manada de lobos montados por unas criaturas malévolas y maliciosas, que Eldril reconoció como hobgoblins. Consiguieron rechazar a las repugnantes criaturas, pero muchos de sus elfos cayeron bajo la lluvia de flechas negras y la ferocidad de la repentina emboscada.

Eldril envió inmediatamente un mensajero al señor de Dramalliel para que avanzara más rápidamente, antes que los hobgoblins pudieran reagruparse para volver a atacar. Durante todo el día había estado escudriñando el cielo, esperaba ver cómo regresaba Imrallion, pero no había ni rastro del poderoso guerrero ni de su águila Garra de Muerte. Al atardecer, las colinas que rodeaban su posición retumbaron con el tronar de los tambores y el bramar de las trompetas. Sus exploradores le informaron que un gran ejército de Enanos del Caos estaba avanzando hacia su posición, alertado sin duda por los despreciables hobgoblins, y poco antes del anochecer pudo ver a dos gigantescas bestias aladas volando muy alto por encima de la tumba. Al principio pensó que eran Imrallion y el señor de Dramalliel que venían a ayudarles, pero cuando las criaturas descendieron pudo comprobar que ambos monstruos estaban envueltos en humo y llamas. Eldril empezó a temer lo peor.

Sabía que los enanos malignos no sabían con qué fuerzas contaba, y era bastante improbable que dieran crédito a lo que les dijeran los hobgoblins. También sabía que si podía mantener su posición ?el grueso del ejército Alto Elfo? con los Yelmos plateados y los Caballeros segadores al frente, llegarían pronto en su ayuda. Tomando una decisión, dispuso los centinelas y acampó para pasar la noche, a la espera del amanecer…

«¿Señor?». Eldril interrumpió sus pensamientos. Ante él había un joven elfo. Sus facciones endurecidas indicaban que era de familia noble, pero en su voz podía percibirse un cierto miedo. Eldril asintió. «Los centinelas informan de movimientos de tropas al norte y al oeste. Creen que los oscuros están preparándose para la batalla». Desde su posición en el centro del claro, Eldril apenas podía distinguir las siluetas de los centinelas en el lindero del bosque. Se dirigió al mensajero. «Bien, camarada. Dispón tus armas y no sientas miedo».

Al salir el sol, la gélida neblina que había cubierto el valle durante toda la noche calando los huesos y los corazones de los guerreros de Eldril, empezó a disiparse poco a poco. Hacia el oeste, el ancho valle se extendía hasta la oscura línea del río. Un centinela llegó corriendo desde el borde del campamento. «Señor, el enemigo se prepara. Puedo verles emplazando sus diabólicas máquinas de guerra en esa colina».

Eldril permaneció en silencio. Observó al mensajero y recordó la batalla del día anterior, la sangre, el miedo y los compañeros muertos. Mientras se ceñía la espada y se preparaba para vender cara su vida, pudo oír un poderoso grito procedente del sur. El triunfante grito resonó en todo el valle. Era el grito de guerra de Dramalliel. El ejército Alto Elfo había llegado…

El informe ha sido hallado en esta magnífica web:

Fuente: http://www.zharr-naggrund.poderna.com/index.php

 

Un saludo.