La saga de Cráneo (II).

https://elkanijorebelde.files.wordpress.com/2012/03/256px-khornesymbol.jpg

El Sol se ocultaba por poniente y con sus últimos rayos bañaba la carnicería cometida por Cráneo y su hueste. El angosto valle era un macabro cementerio donde los bárbaros de la tribu Hung yacían en horrendas posturas, sangrando por múltiples heridas. La hueste de Cráneo había penetrado en territorio de Braghar y había exigido su sometimiento. Las tradiciones de los Hung impedían al caudillo bárbaro rendirse sin haber luchado y aunque no fuera así, las gentes del norte llevaban el combate en la sangre.

Los dioses del los norteños eran distantes y orgullosos, insuflaban la vida a los hombres y luego los abandonaban en la tierra helada a merced de monstruos y un clima extremadamente hostil. Una tierra así tan sólo podría dar a hombres como los Hung: duros, valientes y por encima de todo, crueles.

A pesar de su valor la tribu Hung fue masacrada ante la élite de los ejércitos de los poderes ruinosos: los guerreros del caos. Tras la violenta pelea tan sólo quedaban un puñado de guerreros Hung liderados por Braghar, que sangraba por muchas heridas. Los bárbaros aguardaban su hora de la muerte. Temían a los oscuros guerreros de siniestras armaduras, pero morirían empuñando sus armas.

En un gesto extraño el paladín del caos abandonó sus filas e hizo un gesto de saludo a Braghar. El caudillo Hung se acercó a Cráneo con paso vacilante. Su bárbaro rostro estaba cubierto de sangre y presentaba numerosos cortes y magulladuras. Al llegar ante su enemigo el caudillo se arrodilló. La figura del imponente paladín embutido en su armadura cubierta de sangre le hacía parecer un demonio surgido de las profundidades del infierno.

La voz del paladín era metálica, o quizás era un efecto del yelmo pensó Braghar.. Para el caudillo bárbaro el rostro de aquél ser era desconocido. Tan sólo era una voz y dos pozos de desesperación y muerte por ojos.

Braghar, caudillo de los Hung. Has sido derrotado. Tus guerreros yacen en el campo de batalla y sus mujeres lloran su muerte, Tu pueblo ahora es un pueblo de viudas y huérfanos porque es el deseo de Khorne. Los débiles han sido eliminados, tan sólo los fuertes sobreviven para servir al Señor de los Cráneos un día más. Yo y mis guerreros no dirigimos al sur para enfrentarnos a los débiles ejércitos de los débiles ejércitos de los civilizados. Nos aguardan enemigos sin fin. Nos aguardan riquezas, esclavos y muerte. Nos aguardan centenares de cráneos para apilar en el trono de Khorne. ¡Únete a mí! ¡Sangre para el dios de la Sangre!.

Algo se agitó en el interior del bravo caudillo. Miró la figura del imponente paladín y sintió una especie de magnetismo. Quizá fuera una señal de los dioses. Volvió la vista atrás hacia los restos de su pueblo, escudriñando su mirada. Tras meditarlo unos segundos alzó su arma y gritó.

¡Lucharemos por Cráneo!

Un coro de voces se alzó jaleando a Khorne. Los bárbaros estaban llenos de júbilo pues sabían que los reinos del sur estaban condenados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s