Misterio resuelto

Dibujo
Mi bibliotecario en armadura de extermminador.

Hace ya un tiempo mostré mi escuadra de exterminadores AS liderados por un bibliotecario. Dicho bibliotecario es una figura de plástico que por su modelado se puede ver que es antigua, pero no sabia cuando había sido comercializada. De hecho dudaba sobre si había salido para el Cruzada Estelar o WH40K.

Terminators and Tyranid Boxed SetAfortunadamente el compañero de la Forja Loorg, de Mis Olvidadas Figuras, ha despejado tal duda. Dicha miniatura tiene el honor de ser el primer bibliotecario marine espacial que salió en plástico.  Salió a la venta en diciembre de 1.991 en un boxed set para Advanced Space Crusade llamado Terminators & Tyranids Boxed Set. La caja contenia 37 miniaturas de plástico dónde podíamos encontrar 2 bibliotecarios de plástico, los primeros en venderse con armadura de exterminador.

¡Muchas gracias a Loorg por su labor!

La entrada en Mis olvidadas figuras la podeis encontrar aquí.

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El kanijo Rebelde os desea felices fiestas.

El Kanijo Rebelde os desea que paseis unas felices fiestas rodeados de vuetra família/hermanos de batalla/progenie tiránida/clan orko.  Por unos días olvidemos todos nuestros dolores de cabeza y disfrutemos de las navidades, que a tiempo de agarrar el bólter siempre estamos…

¡Feliz navidad!

PD: Niños, no temáis. Después de recibir un disparo (por la espalda) Papá Noel se levantó y le dió una somanta de palos al malvado necrón. Su metálico cuerpo ha sido reciclado para hacer llaveros infames que se regalarán por el amigo invisible.

La saga de Cráneo (II).

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El Sol se ocultaba por poniente y con sus últimos rayos bañaba la carnicería cometida por Cráneo y su hueste. El angosto valle era un macabro cementerio donde los bárbaros de la tribu Hung yacían en horrendas posturas, sangrando por múltiples heridas. La hueste de Cráneo había penetrado en territorio de Braghar y había exigido su sometimiento. Las tradiciones de los Hung impedían al caudillo bárbaro rendirse sin haber luchado y aunque no fuera así, las gentes del norte llevaban el combate en la sangre.

Los dioses del los norteños eran distantes y orgullosos, insuflaban la vida a los hombres y luego los abandonaban en la tierra helada a merced de monstruos y un clima extremadamente hostil. Una tierra así tan sólo podría dar a hombres como los Hung: duros, valientes y por encima de todo, crueles.

A pesar de su valor la tribu Hung fue masacrada ante la élite de los ejércitos de los poderes ruinosos: los guerreros del caos. Tras la violenta pelea tan sólo quedaban un puñado de guerreros Hung liderados por Braghar, que sangraba por muchas heridas. Los bárbaros aguardaban su hora de la muerte. Temían a los oscuros guerreros de siniestras armaduras, pero morirían empuñando sus armas.

En un gesto extraño el paladín del caos abandonó sus filas e hizo un gesto de saludo a Braghar. El caudillo Hung se acercó a Cráneo con paso vacilante. Su bárbaro rostro estaba cubierto de sangre y presentaba numerosos cortes y magulladuras. Al llegar ante su enemigo el caudillo se arrodilló. La figura del imponente paladín embutido en su armadura cubierta de sangre le hacía parecer un demonio surgido de las profundidades del infierno.

La voz del paladín era metálica, o quizás era un efecto del yelmo pensó Braghar.. Para el caudillo bárbaro el rostro de aquél ser era desconocido. Tan sólo era una voz y dos pozos de desesperación y muerte por ojos.

Braghar, caudillo de los Hung. Has sido derrotado. Tus guerreros yacen en el campo de batalla y sus mujeres lloran su muerte, Tu pueblo ahora es un pueblo de viudas y huérfanos porque es el deseo de Khorne. Los débiles han sido eliminados, tan sólo los fuertes sobreviven para servir al Señor de los Cráneos un día más. Yo y mis guerreros no dirigimos al sur para enfrentarnos a los débiles ejércitos de los débiles ejércitos de los civilizados. Nos aguardan enemigos sin fin. Nos aguardan riquezas, esclavos y muerte. Nos aguardan centenares de cráneos para apilar en el trono de Khorne. ¡Únete a mí! ¡Sangre para el dios de la Sangre!.

Algo se agitó en el interior del bravo caudillo. Miró la figura del imponente paladín y sintió una especie de magnetismo. Quizá fuera una señal de los dioses. Volvió la vista atrás hacia los restos de su pueblo, escudriñando su mirada. Tras meditarlo unos segundos alzó su arma y gritó.

¡Lucharemos por Cráneo!

Un coro de voces se alzó jaleando a Khorne. Los bárbaros estaban llenos de júbilo pues sabían que los reinos del sur estaban condenados.