Comentarios sobre de la batalla de Bar Anur.

Tuleann,primer artillero del lanzavirotes de repetición, escudriñó el valle más allá del pequeño bosque y pudo entrever las grotescas formas de los guerreros del caos, avanzando hacia la torre de Bar Anur. Desde el alba la guarnición se hallaba en formación delante de la torre, dispuestos a repeler el ataque del caos. Contaban con una buena cantidad de arqueros y un formidable lanzavirotes de repetición, pero el veterano artillero sabía que sólo eso no bastaría para detenerlos. El noble Elerion lideraba a los lanceros, los pocos que tenían, y juró luchar hasta el último elfo. Tuleann sabía que cumpliría su juramento.

El viento del norte empezó a soplar y los elfos se protegieron con sus capas. De la espesura salió la patrulla de Ithrim, un grupo de veteranos guerreros sombríos. Se dirigieron a hablar con el noble Elerion y luego tomaron posiciones en el flanco izquierdo de la torre. Pocos segundos después un grito de guerra bárbaro inundó el valle y las fuerzas del caos penetraron el los dominios de la guarnición. La batalla iba a comenzar.

En la anterior entrada publiqué un escenario para hacer una pequeña partida de WFB con el fin de “iniciar” a un no-friki al mundo de los wargames, y de paso reciclar a los jugadores que ya hace más de un lustro que no tiran un dado. Como ya hace tiempo que mi pareja me mira raro cuando pinto miniaturas le dije si quería jugar una partida y para sorpresa mía accedió, por lo que el domingo tarde jugamos el escenario.

En general fue bien y dado que jugamos con las reglas de la 5ª edición de WFB no hubo que consultar mucho el reglamento por lo que la partida fue fluida y bastante amena, durando aproximadamente una hora.

 Ante una persona que nunca ha jugado a wargames, que no sabe que és un alto elfo y que desconoce por completo el mundo de Warhammer tan sólo cabía esperar que este fuera derrotado y humillado. Pues no. El derrotado fui yo (y no me dejé ganar, eh…). Durante tres turnos me azotaron todos los virotes y flechas de los altos elfos, reduciendo el número de mis tropas enormemente. Los bárbaros del caos fueron prácticamente aniquilados por los proyectiles aunque tan sólo 2 bárbaros consiguieron derrotar en combate a 5 sombríos, atrapándolos mientras huían. Los mastines corrieron la misma suerte al caer la mayoría en una afortunada andanada del lanzavirotes, y los supervivientes se estrellaron contra un muro de lanzas en una fútil carga.

Mi mejor baza eran los guerreros del caos equipados con armadura pesada y arma de mano adicional. Los podía haber equipado con escudo para estar mejor protegidos pero entonces su movimiento se habría reducido a 8cm y como se trataba de trabarse en combate cuerpo a cuerpo lo antes posible, decidí asumir las bajas y apostar por más ataques. Como iba diciendo mi mejor unidad eran los guerreros del caos y por eso los hice avanzar a través del bosque para protegerlos de los disparos, aunque eso retrasara la carga un turno.

El plan funcionó y finalmente se trabaron con los lanceros elfos, eliminándolos completamente en dos turnos y con desafío entre mi paladín y el paladín elfo. Una vez aniquilados los lanceros me quedé “vendido” en medio del campo de batalla y una ráfaga de virotes me hizo chequear pánico, no superé la tirada y huí. Entonces dí por perdida la batalla pues tan solo quedaba un turno y mi única unidad estaba huyendo.

La batalla me ha servido para recordar (amargamente) la potencia de fuego de los elfos y su maravillosa HP4, si todos sus turnos de dispara hubieran sido “buenos” creo que la partida podría haber acabado en el turno 3.

La infantería del caos, siempre temible en combate cuerpo a cuerpo, no ha defraudado pero los bárbaros tienen muy poca armadura, cosa que los hace unos objetivos muy apetecibles en la fase de disparo. La mayor pega es que las miniaturas son caras en puntos y si las equipamos con armaduras del caos, escudos etc… los regimientos empiezan a costar demasiado. Creo que es mejor incluir algún hechicero para atacar a distancia y unidades de arpías para acosar las máquinas de guerra que no “blindarse” y aguantar los disparos.


En resumen el resultado ha sido bueno. No creo que haya reclutado un alma más para el hobby pero al menos me ha servido para refrescar las reglas de la 5ª edición y darme un par de ideas sobre cómo organizar mi ejército de Guerreros del Caos.

Con su hacha rebosante de sangre élfica Vashanesh lanzó un aterrador grito de guerra, Los lanceros elfos yacían muertos a los pies de su regimiento y pronto la torre sería suya. En pleno éxtasis los guerreros del caos levantaron sus armas proclamando su devoción a Slaanesh y prometiendo más almas para su lascivo placer. Entonces del cielo empezaron a llover virotes afilados. Rolf y Bjaerse murieron empalados por un único proyectil, mientras que Megreaen cayó con un pivote atravesándole el ojo. El desconcierto se apoderó de los guerreros del caos y antes que Vasanesh pudiera poner orden la retaguardia rompió filas y huyó.

Vasanesh decapitó a un guerrero del caos que pasó huyendo por su lado mientras gritaba de rabia, y segundos después se unió a la desbandada general.

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