Historia de los botes de pintura Citadel (adaptada)

De izquierda a derecha los botes MK I a MK IV

En el albor de los tiempos (como me gusta esta frase) Games Workshop vendía botes de pintura para pintar sus miniaturas. Eran los años 80 y la venta de pinturas no era su negocio principal así que para ellos era más importante ofrecer un servicio al aficionado, que compraba sus miniaturas, que el hecho de lucrarse a lo bestia vendiendo pinturas, aunque también es lógico pensar que no perdían dinero en ello tampoco.

Los botes se vendían individualmente y también existía la posibilidad de adquirir una caja con 9 botes de pintura, que tenía cierto descuento respecto a comprarlas por separado y que además incluía un pincel básico. Los botes (de estructura circular) tenían capacidad para 20ml y eran fabricados por una empresa externa llamada Coat d’Arms. El producto final era excelente en cuanto a calidad y precio, tanto que aún hoy en día hay aficionados que usan dichas pinturas.

Unos años después, ya en los 90, Games Workshop rediseñó el aspecto de sus botes y redujo la cantidad de pintura a 17,5 ml. Este bote fue conocido como bote MK II y quizá sólo por eso sufrió un aumento de precio respecto al anterior.

En esta parte de la historia me incorporé como aficionado y cabe decir que la mayoría de botes de pintura que tengo son del modelo MK II. No hay duda sobre su calidad si uno los cuida bien.

Realizado el cambio al bote MK II le tocó el turno a la caja de pinturas. La caja de 9 botes se declaró oficialmente extinguida y salió a la venta una nueva caja con sólo 6 pinturas, sin pincel. Esto provocó quejas, pero tampoco muchas, y el tiempo siguió avanzando.

Con el nuevo milenio GW se fijó en que las ganancias aumentaban en todas las áreas de hobby debido a su política de expansión, excepto en los botes de pinturas. Los directivos se estrujaron el cerebro para buscar la manera que el aficionado tuviera que gastar más pintura, y tras devanarse los sesos hallaron la forma. Decidieron crear la evolución del MK II: el nuevo bote MK III. Con una capacidad de 12,5 ml (un 40% menos que el MK II) y un cierre muy diferente al de su predecesor, pues este se sellaba con rosca lugar de por presión. En la rosca se acumulaba lentamente pintura hasta que el bote no cerraba bien, permitiendo la entrada de aire que secaba lentamente la pintura, por lo que cada cierto periodo de tiempo el aficionado debía renovar su caja de pinturas, aunque no las usara.

Después de tanto pensar GW se sentó a esperar ver como se vendían millones de sus relucientes botes MK III, pero no fue así, o al menos no en la escala que esperaban. Las ventas se mantenían pero a la larga empezaron a disminuir pues el aficionado medio no es tonto y al ver que sus botes se secaban a ritmo alarmante, empezó a buscar en el mercado marcas alternativas de pinturas.

No hay que olvidar que el aficionado a los wargames muchas veces viene del modelismo, o compra sus miniaturas en un punto de venta independiente que no sólo tiene pinturas de GW, por lo que no le es desconocida la existencia de otras marcas. Yo mismo me decanto por pinturas Vallejo, que van ocupando el sitio de los botes Citadel que van cayendo. Otras marcas (por citar algunas) son: Coat d’Arms (que desde 1997 no fabrica para GW), Vallejo, Foundry, Tamiya… etc.

Entonces llegamos al año 2003, el año del milagro, pues GW hizo algo que jamás creíamos que pasara (y sino mirad en foros y blogs…): GW escuchó al aficionado. Tras años de quejas y pataletas vieron que las ventas no subían como esperaban, así que diseñaron un “nuevo” bote: el MK IV. Las comillas son porque el MK IV es idéntico al MK I, es decir, volvieron al punto de partida.

Con las propias palabras de GW escritas en la tienda online de GW US nos lo vendían así:

These paints also feature the new paint pots which are a breeze to open and close. These new paint pots are specifically designed to extend the life span of you Citadel Colour Paints.”

Con lo que básicamente viene a decir que los “nuevos” botes tienen un sistema de cierre ultra-sofisticado-que-te-cagas que impide que se reseque tu pintura.

La parte más divertida es que los aficionados al hobyy GW no usan exclusivamente pinturas Citadel, incluso más de un ganador del prestigioso Golden Demon. Lo que realmente fastidia a GW pues no tiene manera de saber si la miniatura está pintada con sus pinturas o no. Como anécdota decir que en una fotografía aparecida en una WD el editor de aquel entonces Paul Sawyer, alias “el Tipo Gordo”, salía al lado de una mesa de pintura dónde aparecía un catálogo de TAMIYA.

Adaptado del post escrito en el webstite de STEPHANE

Saludos.

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