La Batalla por la Tumba de Anurell (Parte 3): EJÉRCITO HISTÓRICO ALTOS ELFOS

Como parte de estas entradas dedicadas al escenario “La batalla por la Tumba de Anurell”, incluyo los ejércitos históricos que tomaron parte en la batalla. Una de las partes que más me gusta de un informe de batalla es cuando los jugadores explican el porqué han elegido luchar con sus listas de ejército confeccionadas de tal o cual manera. Los pros y los contras de algunos regimientos o simplemente la inlcusión de un personaje porque les gusta a miniatura (¡hecho verídico!).

Sin más le damos paso a Robin, o mejor dicho, al Señor de Dramalliel.

Los valerosos Altos Elfos al mando del Señor de Dramalliel.

Robin Dews: Esta era la primera vez que estaba al mando de un ejército Alto Elfo, y estaba realmente impaciente por probarlo en batalla. En los últimos meses, el ejército de Altos Elfos del Estudio de diseño había sido reforzado con numerosas miniaturas, y al consultar el libro Ejércitos Warhammer: Altos Elfos comprobamos que disponíamos de abundante información de trasfondo en la que inspirarnos.

El ejército de Enanos del Caos es relativamente nuevo, y por tanto tenía una idea bastante clara de cuál podía ser su composición. Gary debería elegir tanto el Gran Tauro como el Lammasu, y por tanto consideré que yo también necesitaba algunas criaturas voladoras para moverme rápidamente por el campo de batalla y poder contrarrestar la amenaza que éstos representaban. Estaba casi seguro que su ejército también incluiría tanto el Lanzacohetes de Muerte como el Cañón Estremecedor. Puesto que dispondría de criaturas voladoras, tendría la oportunidad de atacar estas temibles máquinas de guerra y matar o hacer huir a sus tripulaciones.

Mi primera elección fue el general del ejército. Elegí la miniatura de Eltharion montado en el grifo de guerra Ala de Tormenta, y lo armé con la espada de Teclis, para que sus ataques fueran realmente mortíferos.

Mi siguiente elección fue Imrallion, un héroe Alto Elfo montado sobre un águila de guerra. Equipé a este personaje con el amuleto de Hoeth, que le proporcionaría un nivel de magia equivalente al de un hechicero paladín, y la espada de acero punzante que le permitiría impactar automáticamente en combate cuerpo a cuerpo. Mi intención era que este personaje fuera mi unidad de ataque aeromóvil, encargada de atacar a las máquinas de guerra y a los Enanos del Caos vulnerables. Al tomar las cartas de hechizo, Imrallion obtuvo la Tempestad e Invocación infernal, disponiendo por tanto de una considerable potencia destructiva en sus manos.

Mis dos últimos personajes principales fueron un gran mago Alto Elfo y el portaestandarte de batalla.

Monté al gran mago en un unicornio (porque es una miniatura que me encanta) y lo equipé con el báculo del cráneo de Kaloth y el Corazón del infortunio. El báculo del cráneo es una mortífera arma de combate cuerpo a cuerpo, capaz de absorber el alma de tu enemigo si es impactado y no supera un chequeo de Liderazgo.

El báculo es especialmente útil si estás luchando contra un personaje poderoso capaz de resistir varias heridas, ya que un sólo impacto puede destruirle sin posibilidad de tirada de salvación. Al elegir sus hechizos, los tomé todos del mazo de Alta magia, y tuve suerte, ya que robé los hechizos Ataque de piedra, Fascinación de Teclis, Fulgor de Finreir y Disipación de magia.

Estos hechizos representaban un equilibrio perfecto entre hechizos ofensivos, defensivos, y de movimiento, y disponía de un arma definitiva si era atacado con magia.

Para el portaestandarte de batalla utilicé la miniatura de auriga de Tiranoc. Quería que fuera capaz de seguir el paso de los Caballeros segadores y de los Yelmos plateados, pero también que fuera una unidad de combate potente por sí misma. Utilizado adecuadamente, un carruaje a la carga puede ser una arma letal, e invertí 100 puntos más para convertir el estandarte en un pabellón de batalla, que le proporcionaría 1D6 adicional al resultado del combate, más que suficiente para hacer retroceder incluso a un regimiento grande de Enanos del Caos.

El Señor elfo Dramalliel lucha en las alturas con el maligno hechicero enano del caos Zhrazak.

Al adquirir mis tropas, mi primera elección fue de dos regimientos de arqueros. Según las reglas especiales que habíamos acordado para la batalla, antes que nadie empezara a desplegar, podía desplegar una unidad de arqueros a 15 centímetros o menos de la tumba. Decidí utilizar uno de mis regimientos de arqueros (los Flechas plateadas de Eldril) para esta misión. Su misión sería mantener a los Enanos del Caos alejados de la tumba hasta el final de la batalla. Era una decisión bastante arriesgada, ya que desde su posición en el campo de batalla, sus líneas de tiro quedarían obstruidas por los bosques del límite del claro. Sin embargo, los arqueros Altos Elfos también son buenos guerreros. Si alguna unidad de Enanos del Caos lograba acercarse suficiente para cargar contra ellos, sabía que serían capaces de resistir el ataque.

La segunda unidad de arqueros permanecería junto al grueso principal del ejército. Aunque nunca me había enfrentado a un Cañón Estremecedor en una batalla, sabía que representaba un gran peligro. Incluso si no me impactaba directamente, el efecto de las vibraciones podía impedir o entorpecer mis movimientos. No podía permitir que esto sucediera, ya que era esencial para mi estrategia que pudiera llegar rápidamente a la tumba para reforzar a los arqueros que la defendían. Por tanto, decidí desplegar a estos arqueros delante del Cañón Estremecedor para poder matar a su dotación y evitar que dispararan.

El resto de mi ejército estaba formado por la Guardia del Fénix y un regimiento de lanceros Altos Elfos. La misión de estas dos unidades era aproximarse rápidamente al ejército de Enanos del Caos para enfrentarse a ellos en combate cuerpo a cuerpo. Estaba seguro que con la excepción de los trabucos, con su mortífera potencia de disparo, mis tropas eran las adecuadas para la ocasión.

Los Yelmos Plateados huyen mientras el general enano del caos se enfrenta al gran mago alto elfo.

EL PLAN DE BATALLA

Mi plan de batalla era muy simple (¡como posteriormente pudo comprobarse, con algunos graves defectos!). Los Yelmos plateados cruzarían rápidamente el claro, para reforzar la posición de los arqueros de Eldril junto a la tumba de Anurell. Los Caballeros segadores y el portaestandarte de batalla rodearían la colina para atacar a los jinetes de lobos y a los enanos con trabucos antes que estos últimos pudieran causar demasiadas bajas entre mis tropas. A la primera oportunidad enviaría mis criaturas a volar alto, tanto para amenazar a las máquinas de guerra enemigas como para atraer al Gran Tauro y al Lammasu. Ambos monstruos causan terror, y fácilmente podrían hacer huir a mis tropas. Si podía alejarlos del suelo, mi ejército podría maniobrar libremente, y esperaba que en una batalla aérea, mi general y mi héroe pudiesen resistir su ataque. Puesto que la batalla se prolongaría tan sólo cuatro turnos, la velocidad era esencial; mi ejército no podría vencer en una larga batalla de desgaste. Finalmente, intentaría eliminar las dotaciones de sus máquinas de guerra con el segundo regimiento de arqueros y el lanzavirotes de repetición.

Y hasta aquí los comentarios del Mr. Dews. En la próxima entrada Gary Morley nos explicará cómo y porque confeccionó su lista de enanos del caos.

Recordar la fuente de esta entrada:

Fuente: http://www.zharr-naggrund.poderna.com/index.php

Saludos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s