Relato corto de Warhammer Fantasy: Los que caminan con la niebla.

Rebuscando por carpetas perdidas he recuperado un breve relato, inspirado en el trasfondo de WHFB. Siempre me ha gustado crear pequeños relatos sore mis tropas, inspirado en anécdotas acontecidas en alguna partida.

Esta data de mis tiempos como general elfo silvano.

 

Scarloc sacó una flecha de su carcaj y contempló las plumas blancas que remataban la cola. Era un buen trabajo de los artesanos élficos, fabricada con plumas de garza blanca y madera de tejo de tallo delgado finalizando en una sólida punta de acero, forjada por los mejores herreros del clan. Sin duda era un bello instrumento de muerte y Scarloc le daría un buen uso.

Aguardó unos instantes antes de ordenar a sus compañeros que apuntaran con sus arcos a la húmeda niebla. Los demás forestales, emboscados en sus capas verdes cubiertas de hojas y musgo, reaccionaron con impaciencia tensando sus arcos, preparados para descargar una letal lluvia de muerte. Faltaban unos pocos minutos para el alba y unos débiles rayos de sol empezaban a filtrarse por las copas de los arboles, aún así el sotobosque era una oscura y fría cueva, una extensión primigenia que recordaba a todas las razas el deber de subestimar al bosque.

El veterano forestal se maravilló unos segundos ante la bella escena del albor pero un balido inhumano procedente de la garganta de uno de los hombres bestia le sacó de su estupor. Los jinetes elfos silvanos los estaban conduciendo hacia la trampa, asaeteándolos desde sus bellos corceles élficos. Podia imaginarse la escena: los brutales hombres bestia habrían sido despertados de su pesado sueño con el tronar de los cascos de los gráciles corceles élficos, y en medio de la confusión su repugnante líder habría reunido a los supervivientes para dirigirse hacia la espesura, pensando que allí los jinetes serían presa fácil. Necios, los jinetes silvanos cabalgaban en la espesura tan bien como cualquier caballero en terreno abierto, así que lo que podía haber sido una retirada táctica se convirtió gradualmente en una huida desesperada.

En la niebla empezaban a dibujarse las grotescas siluetas de los hombres bestia, el viento traía su hedor y los forestales tensaron sus arcos prestos a disparar. La primera oleada saltó de entre la niebla seguidos muy de cerca por los jinetes, sin extrañarse de que estos hubieran aminorado la marcha y redujeran gradualmente su cadencia de disparo.

Los gors corrieron en grupo por el claro hasta que el suelo desapareció bajo sus pezuñas, revelando una fosa llena de afiladas estacas. Los gritos de los moribundos quedaron eclipsados por los balidos de terror de los que les seguían, al ser empujados a la fosa por sus camaradas que venían detrás. Solo la llegada del líder de la manada puso fin a aquella masacre. Mediante golpes y empujones reorganizó las filas de gors y ungors para presentar batalla finalmente en aquel claro.

Formaron un muro de escudos y se prestaron a resistir hasta que saliera el Sol, momento en que descubrirían la posición de los forestales y cargarían contra ellos. Scarloc sonrió, estaba todo previsto, no se había dejado nada al azar.

El caudillo de los hombres bestia exhortaba a los supervivientes a mantener la posición, seguro de sí mismo tras el muro de escudo. Solo una carga de caballería pesada podría romper sus filas y sabía que los débiles elfos del bosque no solían tener esa clase de soldados. Sonriente y confiado veía la victoria cerca. Con la llegada de los primeros rayos de Sol descubriría la posición de esos malditos arqueros y sus pieles pasarían a engrosar el estandarte de la manada. Sí, se repetía, -Sus pieles serán mías-. Ensimismado en sus sueño, no vio venir un gigantesco tronco que aplastó a tres de sus mejores gors. Los horrorizados hombres bestia se giraron para encararse a esa nueva amenaza, hallando un gigantesco árbol de tenebrosa forma que aplastaba ungors y gors con extrema facilidad.

El pánico recorrió las filas y ni el caudillo pudo controlar la desbandada de las criaturas del caos, la muralla de escudos se derrumbó y los forestales reanudaron la lluvia de flechas segando las vidas de la manada de hombres bestia.

El caudillo murió aplastado por un poderoso golpe del hombre árbol y tras eso, la manada corrió a dispersarse por los bosques, donde les esperaban una vez más los jinetes silvanos. Scarloc sonrió satisfecho, hoy habría buena caza.

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La Guardia del Tormento

(pincha en la imagen para ver más grande)

La escuadra que acompaña siempre a Wulfila en las batallas la llamo la “Guardia del Tormento”. Son exterminadores del caos de metal y en su momento “cayeron del cielo” después que un conocido decidiera deshacerse de muchas minaturas de marines del caos.

Han combatido en pocas batallas pues siempre he considerado que Wulfila no aparece en partidas de menos de 3.000 puntos (arrogante el chaval… ¬¬’), pero en general su actuación siempre ha sido buena, tan sólo mencionar que una vez fueron emboscados por una unidad de asalto de los Ultramarines al mando de un capellán. En un desastroso turno de combate cuerpo a cuerpo fueron aniquilados todos y tan solo quedó el Señor de la Guerra Wulfila para hacer frente al capellán y los restos de la escuadra de asalto.

Todo parecía augurar un triste final para el paladín del caos pero contra todo pronóstico eliminó en combate singular al capellán, recibiendo a cambio una herida por parte de los supervivientes de la escuadra. En el segundo turno Wulfila atacó a los marines de asalto matando a dos (eran cuatro originalmente) sin recibir ninguna herida, tras esto se desmoralizaron y huyeron. Como eran marines leales se regruparon para volver a atacar, pero para entonces una escuadra de marines del caos ya había llegado de refuerzo… ya os podeis imaginar el final.

Por eso me gusta pensar que esta escuadra es “la segunda escolta” ya que la primera fue aniquilada en aquella ocasión. Los miembros de la misma los componen los efectivos de la escuadra de marines espaciales del caos que socorrió al Señor de la Guerra, ascendidos tras un ritual de combate en el que lucharon entre ellos hasta la muerte(¡pues tan sólo había 6 armaduras de exterminador!).

Me gustaba mucho el trasfondo del anterior codex marines espaciales del caos para los Elegidos del Caos, así que inventé una breve historia para cada uno y un nombre. Aquí los teneis:

A’hura Mazda, tirano de Oberon, paladín del caos (combibólter-lanzallamas y puño-sierra).

Antes de pertenecer a la Guardia del Tormento A’Hura gobernó el mundo de Oberon, donde esclavizó a sus habitantes en las factorías de armamento. Es un arrogante líder, cruel y vanidoso que no duda en quitar de enmedio a todo aquel que amenaza su posición.

Del’shaad el cruel (cañón segador y arma de energía).

Del’shaad es un antiguo tecnomarine de los Hijos de Horus que dejó a un lado la fe hacia el Omnishiah, obsesionado por la simple destrucción. Toda su atención la absorve su cañón segador, una reliquia de antes de la herejía, que ha sido modificado y mejorado por él mismo.

Selracc el destructor de ídolos (lanzallamas pesado y puño de combate).

Los orígenes de este elegido del caos no están nada claros. Se unió a la Guardia del Tormento después de una incursión en Cadia y apenas habla o expresa alguna cosa. Parece estar interesado sólo en el combate y sus compañeros prefieren no acercarse mucho a él ya que en ocasiones no distingue amigo de enemigo.

Javedd lengua de fuego( combibólter-fusión y arma energía).

Javedd es conocido en multitud de mundos bajo diferentes nombres. Es un maestro de la infiltración, la manipulación de masas y el sabotaje. Su retórica es envidiada por más de un demagogo, y se sabe que con unas pocas palabras puede incitar al caos, la revolución y la traición. Ha iniciado no menos de 7 sublevaciones en mundos imperiales por lo que es buscado enérgicamente por la Inquisición y el oficio asesinorum.

Khorshed el maldito (combibólter y arma energía).

Khorshed es apodado el maldito ya que parece ser que atrae toda la mala suerte de la galaxia. Ha sido impactado docenas de veces por barreras de artillería, cañones de fusión y rifles de plasma. Su armadura se ha fragmentado en pedazos miles de veces y tiene implantes cibernéticos por todo el cuerpo. Tan sólo la voluntad que le insuflan los dioses oscuros hace que pueda caminar y combatir. Los que luchan a su lado tienen presente que los dioses los protegen y atacan con más fiereza si cabe, como si Korshed fuera un ídolo viviente.

Urvaksha piel de serpiente (combibólter y arma energía).

Urvaksha es un lascivo paladín que ansia cosumir almas para su propio sustento. Durante la batalla captura el máximo de víctimas posible para luego arrastrarlos a sus aposentos donde serán torturados hasta extraerles toda la esencia de su alma.Cuanto más poderoso es el guerrero más deliciosa será su esencia, por lo que normalmente se puede ver a Urvaksha combatiendo contra los hérores más poderosos del ejército enemigo.

Comandante de la Legión Negra

(pincha en la foto para ver más grande)

Guardo especial cariño a este comandante de la Legión Negra en armadura de exterminador, fue una de mis primeras conversiones y la verdad es que siempre he estado satisfecho de su resultado. La miniatura base es la de Abaddon a la que se le ha sustituido un brazo por un puño de combate de un exterminador del caos de metal (para que parezca una cuchilla relámpago) y se le ha intercambiado la cabeza por la de un antiguo paladín de los desangradores de Khorne. Destacar que la miniatura tiene esculpido un piercing en la lengua, ¡algo que no observé hasta el momento de pintarla!.

Yo lo llamo el Señor del Tormento Infinito y a lo largo de la historia ha tenido muchos nombres, casi tantos como en batallas ha jugado, pero el título lo ha conservado desde el inicio.

A continuación os describo un poco de trasfondo:

El señor de la guerra Wulfila, más conocido como Señor del Tormento o Supremo Torturador, es un paladín del caos que ha jurado aniquilar a los siervos del falso emperador… un juramentro que se remonta a los tiempos de la herejía de Horus. Como sargento de los Lobos Lunares se destacó en numerosas acciones de combate, siendo recompensado con varias distinciones y cuando la legión cambió su nombre al de los Hijos de Horus Wulfila ya ostentaba el rango de capitán.

Destacado en el navío “Furia Imperecedera” ansiaba hallar más mundos para conquistar en nombre del Emperador, motivo por el cual era regularmente reprendido por sus superiores ya que estos entendían la necesidad de consolidar sus conquistas y rearmarse antes de partir hacia otro mundo. Wulfila tenía un carácter que rozaba el fanatismo y no entendía porqué sus superiores injustamente le sancionaban, ya que él tan sólo reclamaba lo que era propiedad del Emperador.

Y fue en un viaje hacia una cruzada donde los dioses del caos empezaron a susurrar promesas de poder a los oídos del marine espacial. Los diarios de a bordo no especifican mucho, pero basta decir que cuando el navío salió de la disformidad ya era dirigido por Wulfila y sus leales. Todos los demás fueron ejecutados y arrojados al vacío.

Luchó en todas las batallas en las que tomaron parte los Hijos de Horus, y su salvajismo y adoración a los dioses oscuros fue aumentando. Cuando desembarcó al mando de una partida de guerra en Terra ya no era el proporcionado marine espacial de antes, ahora tan solo vivía para la muerte y la destrucción en honor de Horus.

Tras la derrota del traidor bautizó a su navío como el “Tormento Infinito” y se retiró al Ojo del Terror. Desde entonces todas las acciones en las que se ha visto involucrado el Torment Infinito han acabado en un brutal combate a corto alcance, y en los archivos imperiales consta como destruido no menos de tres veces. Aún así se desconoce por cual impío pacto con los dioses oscuros el Tormento Infinito vuelve a surcar las estrellas para conquistar la galaxia…

Próximamente la Guardia del Torturador, los escoltas de Wulfila.

Un poco de mi historia…

Empecé en esto del Warhammer a mediados de los 90, poco después de entrar en el instituto. Unos colegas jugaban y tras un par de visitas a un punto de venta independiente para ver miniaturas me autonconvencí para hacer un ejército de hombres lagarto (¡los dinosaurios molan!, que diría Ross Geller). Jugaba a Warhammer Fantasy y durante aquellos primeros años cambié bastante de ejército, después de los Hombres Lagarto vinieron los Elfos Silvanos, luego los Bretonianos, los Enanos del Caos y finalmente los Guerreros del Caos.

Nunca llegué a tener un ejército verdaderamente completo, tan solo un par de personajes y algunas pocas miniaturas que bastaban para escaramuzas o para las épicas partidas 3 contra 3, en las que se había llegado a ver una coalición de Enanos, No Muertos y Bretonia contra El Imperio, Guerreros del Caos y Altos Elfos.

Pasaron un par de años y de aquel grupo inicial que jugábamos quedamos sólo unos pocos que nos embarcamos en algo nuevo y extraño llamado Warhammer 40.000, que era como el Fantasy pero con tanques y armas pesadas (así nos lo describieron y así se me ha quedado, aunque no sea del todo cierto…). Empecé un ejército de Eldars con el que nunca jugué y tras esto… un parón de año y medio.

Conocí a otro grupo de chavales que jugaban a Warhammer y decidí coleccionar un ejército de Altos Elfos en WFB y otro de la Guardia Imperial en WH40K, una meta bastante alta para mi economía de la época. Aquellos tiempos fueron los mejores del hobby ya que verdaderamente disfrutamos quedando para pintar, hacer escenografía y por supuesto jugar partidas.

Tras “catar” los dos juegos mayoritarios de Games Workshop empezamos a probar con los “Juegos de Especialista”: Blood Bowl y Mordheim principalmente. Todavía se acuerdan en algunos sitios de un equipo de norses más preocupado por repartir mamporros que por anotar touchdowns.

Después de aquella época vino otro parón motivado principalmente por el cierre del punto de venta independiente en el que comprábamos y las chicas otros asuntos que no vienen a cuento.

Actualmente ya no juego porque estoy totalmente desconectado del día a día de GW y sus ediciones de WFB y WH40K (si he de ser riguroso creo que me quedé en la 4ª edición de Fantasy y la 3ª de WH40K), así que me dedico a completar mis ejércitos y a rebuscar por la red miniaturas antiguas.

 

¡Un saludo para todos los Wargamer@s!